REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA

EN SU NOMBRE
CIRCUITO JUDICIAL PENAL DEL ESTADO COJEDES
CORTE DE APELACIONES
SALA ACCIDENTAL N° 04

SENTENCIA N° 06.
JUEZA PONENTE: ANA MERCEDES BOSCAN FLORES
MOTIVO: RECURSO DE APELACIÓN DE SENTENCIA DEFINITIVA
DELITOS: HOMICIDIO INTENCIONAL.
CAUSA N°: 249-02
I
IDENTIFICACION DE LAS PARTES
FISCAL: FISCAL SEGUNDO DEL MINISTERIO PÚBLICO DE LA CIRCUNSCRIPCION JUDICIAL DEL ESTADO COJEDES.
RECURRENTE: ABOGADO JUAN FRANCISCO MORALES MONTAGNE
IMPUTADO: JOSE ANTONIO GONZALEZ REYES, venezolano, mayor de edad, titular de la Cédula de Identidad N° V-5.208.923, domiciliado en la Avenida Bolívar, cruce con calle Páez, casa N° 9-73, Tinaquillo Estado Cojedes.
VICTIMA: CARMEN ZORAIDA SANCHEZ DE GONZALEZ, venezolana, mayor de edad, titular de la Cédula de Identidad N° V-9.532.680, domiciliada en la Avenida Bolívar, cruce con calle Páez, casa N° 9-73, Tinaquillo Estado Cojedes.

I I
DETERMINACIÓN DE LA CUESTIÓN PLANTEADA ANTE ESTA ALZADA

Es competencia de esta Sala Accidental, de la Corte de Apelaciones del Circuito Judicial Penal del Estado Cojedes, por disposición del Tribunal Supremo de Justicia, en su Sala de Casación Penal, conocer de la presente causa, con motivo del Recurso de Apelación interpuesto por el abogado Juan Francisco Morales Montagne, en su carácter de Defensor Privado del ciudadano José Antonio González Reyes, contra la sentencia dictada por el suprimido Juzgado Segundo de Primera Instancia en lo Penal de la Circunscripción Judicial del Estado Cojedes, en Sala Accidental, de fecha 30 de Junio de 1999, mediante el cual condena al ciudadano José Antonio González Reyes a cumplir la pena de doce (12) años de presidio, por considerarlo responsable penalmente del delito de Homicidio Intencional, previsto y sancionado en el artículo 407 del Código Penal, vigente para el momento en que ocurrieron los hechos, perpetrado en la persona de la ciudadana Carmen Zoraida Sánchez de González.
En fecha 18 de Mayo de 2005, la Sala de Casación Penal del Tribunal Supremo de Justicia, acuerda remitir el expediente al Juez Presidente del Circuito Judicial Penal del Estado Cojedes, a fin de que se constituya la Sala Accidental para que dicte sentencia prescindiendo de los vicios que originaron la nulidad anterior.
En fecha 18 de abril de 2007, se dictó auto mediante el cual se acuerda darle entrada bajo el mismo número a la causa.
En fecha 18 de abril de 2007, abocan del conocimiento de la causa el Juez Samer Richani y la Jueza Accidental Ana Mercedes Boscán Flores. En la misma fecha se fijó un lapso de tres (03) días hábiles laborables a fin de que las partes puedan ejercer su derecho a recusar o no a los Jueces Abocados, transcurrido dicho lapso la causa se reanudará.
En fecha 02 de mayo de 2007,se aboca del conocimiento de la causa la Jueza Accidental Eglee Susana Matute Díaz. En la misma fecha se fijó un lapso de tres (03) días hábiles laborables a fin de que las partes puedan ejercer su derecho a recusar o no a la Jueza Abocada, transcurrido dicho lapso la causa se reanudará.
En fecha 13 de junio de 2007, se dictó auto mediante el cual se reconstituye la Sala Accidental, la cual quedó integrada por los Jueces Samer Richani, Juez Presidente, Ana Mercedes Boscán Flores, Jueza Accidental, Eglee Susana Matute Díaz, Jueza Accidental, para conocer de la causa.
En fecha 13 de junio de 2007, se dictó auto mediante el cual se designa Ponente en la presente causa, a la Jueza Accidental Ana Mercedes Boscán Flores, a quien se le remiten las actuaciones.
En fecha 13 de junio de 2007, se dicto auto mediante el cual se acuerda fijar para el día miércoles veintisiete (27) de junio de 2007, la celebración de la audiencia oral a los fines de escuchar a las partes.
En fecha 27 de junio de 2007, se celebro audiencia oral mediante el cual las partes exponen sus alegatos.
Cumplidos como han sido los trámites procedimentales del caso, la Sala Accidental pasa a decidir en los siguientes términos:

III
CONSIDERACIONES PREVIAS

De los autos se observa que, la apelación interpuesta corresponde por su naturaleza, conocer a través de lo que dispone el Código Orgánico Procesal Penal, para el Régimen Procesal Penal Transitorio, es decir aplicable a las causas que estaban en curso a la fecha de entrada en vigencia del referido Código.
Así tenemos que una vez revisadas y analizadas las actuaciones cursantes en la presente causa, lo procedente sea para esta Alzada entrar a conocer el recurso interpuesto. Así se determina.



IV
LOS HECHOS


Los hechos objeto de la presente investigación, se desprenden del escrito del acta policial de fecha 09 de enero de 1998, la cual corre inserta al folio diez (10) y su vuelto de la pieza N° 01, de las presentes actuaciones.

(Sic) “…Siendo las 11:15 horas de la noche del día de ayer (08/01/ 98) , se recibió llamada telefónica de parte de la Inspector Jefe Elia PEREZ, Jefe de los Servicios del Destacamento Policial Dos con sede en la Población de Tinaquillo Estado Cojedes, informando que en el Hospital Joaquina de Rotondaro de la mencionada Población ingresó el cuerpo sin vida de una persona del sexo femenino, quien en vida respondiera al nombre de Carmen Zoraida SANCHEZ, la misma presentando herida producida por arma de fuego en la región supra orbital interna derecha y la misma procedente de la Avenida Bolívar cruce con Calle Páez casa sin número Tinaquillo Estado Cojedes seguidamente me trasladé en compañía del funcionario Manabre TOVAR, en la unidad P92E hacia la referida dirección con el fin de realizar Inspección Ocular y Pesquisas que conlleven al esclarecimiento de los hechos que se investigan; una vez apersonados en la mencionada dirección fuimos recibidos por el ciudadano GONZALEZ VILERA José Antonio, Venezolano, natural de Tinaquillo Estado Cojedes, de 70 años, fecha de nacimiento 13/06 1927, casado, Abogado, residenciado en la Avenida Bolívar cruce con Calle Páez casa número 9-73 Tinaquillo Estado Cojedes, portador de la cédula de identidad número V- 1.021.445, quien previa identificación como funcionarios de este Cuerpo Policial y al ser impuesto del motivo de nuestra comisión, nos manifestó ser el suegro de la hoy occisa Carmen SANCHEZ y nos manifestó que al lado de su residencia, residencia de su hijo José Antonio GONZALEZ REYES, había sucedido el hecho y nos permitió el libre acceso al interior de la residencia donde se procedió a efectuar la respectiva Inspección Ocular, igualmente nos manifestó que en horas de la mañana del día de hoy (09/01/98) el mismo presentaría a su hijo ya que estaba implicado en el incidente ocurrido, de igual forma le hice referencia sobre la ubicación de su hijo, informándome que en esos momentos no se encontraba, aportándonos los siguientes datos filiatorios: GONZALEZ REYES José Antonio, Venezolano, natural de Tinaquillo Estado Cojedes, de 36 años, fecha de nacimiento 20/04/1961, casado, chofer, hijo de Lilia REYES (V) y de su persona, residenciado al lado de su residencia casa sin número, cédula V-5.208.923,- acto seguido sostuve entrevista con moradores del Sector a fin de indagar lo relacionado al caso, sosteniendo entrevista con el ciudadano ESTRADA SANCHEZ Pedro José, Venezolano, natural de Valencia Estado Carabobo, de 20 años, soltero, mecánico, reside en el Sector la Candelaria detrás de la Iglesia casa número LIAN-34 Tinaquillo Estado Cojedes, portador de la cédula de identidad número V-13.733.283; quien previa identificación como funcionarios de este Cuerpo Policial, y al ser impuesto del motivo de nuestra comisión nos manifestó ser sobrino de la ciudadana hoy occisa Carmen SANCHEZ, y que en horas de la mañana del día de ayer (08/01/98) su persona le había ofrecido en venta unos plátanos a la hoy occisa y ella lo rechazó, motivo por el cual opté en librarle boleta de citación al mencionado ciudadano y al ciudadano GONZALEZ José, a fin de que comparezcan ante este Despacho a rendir declaración testifical en torno al caso, anexo en la presente Acta Policial prate superior de las mencionadas boletas de citaciones libradas a los ciudadanos en cuestión y Acta de Inspección Ocular realizada en el sitio del suceso. Es todo…”.
V
ACTOS DEL PROCESO QUE CONSTAN EN AUTOS


Iniciada la presente averiguación sumarial se practicaron las siguientes actuaciones:

Al folio 05 de la primera pieza, consta acta de Trascripción de Novedad de fecha 08 de enero de 1998, emanada por el Cuerpo Técnico de Policía Judicial, Región Central, Delegación del Estado Cojedes.
Al folio 06 de la primera pieza, consta acta de apertura de averiguación sumaria, de fecha 08 de enero de 1998, emanada por el Cuerpo Técnico de Policía Judicial, Región Central, Delegación del Estado Cojedes.
Al folio 09 de la primera pieza, cursa orden de fecha 09 de enero de 1998, para practicar todas las diligencias necesarias a los fines de realizar levantamiento del cadáver, inspecciones oculares necesarias.
Al folio 10 y vto. de la primera pieza, cursa acta policial de fecha 09de enero de 1998, suscrita por el Detective Rodríguez Elías, funcionario adscrito al Cuerpo Técnico de Policía Judicial, Delegación del Estado Cojedes.
Al folio 13 al 15 de la primera pieza, cursa Inspección Ocular Nº 047, al sitio del suceso, de fecha 09 de enero de 1998, suscrita por el Detective Elías Rodríguez y el Guardia de Seguridad Manabre Tovar, funcionarios adscritos al Cuerpo Técnico de Policía Judicial, Delegación del estado Cojedes.
A los folios 16 al 26 de la primera pieza, constan fotos relacionadas con la Inspección Ocular Nº 0047, de fecha 09 de enero de 1998, suscrita por el Detective Elías Rodríguez y el Guardia de Seguridad Manabre Tovar, funcionarios adscritos al Cuerpo Técnico de Policía Judicial, Delegación del estado Cojedes.
Al folio 29 de la primera pieza, cursa acta policial de fecha 09 de enero de 1998, contentiva de inspección ocular al cadáver de la ciudadana Carmen Zoraida Sánchez, suscrita por el Detective Elías Rodríguez funcionario adscrito al Cuerpo Técnico de Policía Judicial, Delegación del estado Cojedes.
Al folio 32 de la primera pieza, cursa acta policial de fecha 09 de enero de 1998, contentiva de inspección ocular N° 0048, al cadáver de la ciudadana Carmen Zoraida Sánchez suscrita por el Detective Elías Rodríguez, y el Guardia de Seguridad Manabre Tovar funcionarios adscritos al Cuerpo Técnico de Policía Judicial, Delegación del Estado Cojedes.
A los folios 33 a 36 de la primera pieza, constan fotos relacionadas con la Inspección Ocular Nº 0048, de fecha 09 de enero de 1998, suscrita por el Detective Elías Rodríguez y el Guardia de Seguridad Manabre Tovar, funcionarios adscritos al Cuerpo Técnico de Policía Judicial, Delegación del Estado Cojedes.
Al folio 39 de la primera pieza, cursa acta policial de fecha 09 de enero de 1998, suscrita por el Detective Douglas José Quintana, funcionario adscrito al Cuerpo Técnico de Policía Judicial, Delegación del Estado Cojedes.
Al folio 42 y vto, de la primera pieza, cursa acta policial de fecha 09 de enero de 1998, contentiva de declaración testifical del ciudadano José Antonio González Vilera, realizada por ante el Cuerpo Técnico de Policía Judicial, Delegación del Estado Cojedes.
Al folio 43, 45 y vto, 55, 58, 86, 122, 162, 167, 169, 172, 173, 175, de la primera pieza, cursan actas policiales, suscrita por el Detective Rodríguez Elías, funcionario adscrito al Cuerpo Técnico de Policía Judicial de la Delegación del Estado Cojedes.
Al folio 49 de primera pieza, cursa acta de fecha 09 de enero de 1998, mediante la cual se acuerda practicar la autopsia al cadáver de la ciudadana Carmen Zoraida Sánchez.
A los folios 51 y vto, 52 al 53, 54 y vto, 104, 105, 111 y vto al 112, 131, 144 y vto al 145, 146 y vto, 160 y vto, 161, 165, 166 y vto, 177 vto al 178, 179 y vto, 180 y vto al 181, 189 y vto al 190 y vto, 191 y vto al 192, 193 y vto, 194 y vto, 195 y vto, de la primera pieza, cursan actas policiales, contentivas de declaración testifical de los ciudadanos Pedro José Estrada Sánchez, Luis Enrique Martino Guerra, Carlos Rafael Reyes Navas, Edith Lingmar González Reyes, Lilimar del Pilar González Camacho, Mery Josefina Sánchez, José Antonio González Reyes, Solymar Andreina González Sánchez, José Antonio González Sánchez, Migne del Carmen Peñaloza, Carlos Rafael Reyes Navas, Luis Enrique Martino Guerra, José Luis González Reyes, Lilia Rafaela Reyes de González, Armando Rafael Salas Matute, Mignes del Carmen Peñaloza, Maritza Josefina Moreno de Sanoja, Alba María Sánchez de Estrada, López Carlos Rafael, José Ramón Medina Parra, Cisnero Moreno Rusmary Katiuska, Betancourt Torrealba José Daniel, realizadas por ante el Cuerpo Técnico de Policía Judicial, Delegación del Estado Cojedes.
Al folio 59, de la primera pieza, cursa acta policial, suscrita por el funcionario Andrés Antonio Arteaga Herrera, adscrito al Cuerpo Técnico de Policía Judicial de la Delegación del Estado Cojedes.
Al folio 60 de la primera pieza, cursa acta de fecha 09 de enero de 1998, mediante el cual el Cuerpo Técnico de Policía Judicial, Delegación del Estado Cojedes, acuerda practicar experticia de reconocimiento médico legal al ciudadano José Antonio González Reyes.
Al folio 65 de la primera pieza, cursa acta policial de fecha 13 de enero de 1998, contentiva de experticia de reconocimiento legal N° 009, a un short, un sostén, y un blumer, suscrita por los expertos Ricardo Avila y Manabre Tovar, funcionarios adscritos al Cuerpo Técnico de Policía Judicial, Delegación del Estado Cojedes.
Al folio 88, 98 y vto, 107 y vto de la primera pieza, cursa acta policial suscrita por el inspector jefe Narciso Colmenarez, funcionario adscrito al Cuerpo Técnico de Policía Judicial, Delegación del Estado Cojedes.
Al folio 106 y vto, de la primera pieza, cursa acta policial de fecha 18 de enero de 1998, suscrita por el agente Jhonny Castro, funcionario adscrito al Cuerpo Técnico de Policía Judicial, delegación del Estado Cojedes.
Al folio 126, de la primera pieza, cursa acta policial de fecha 20 de enero de 1998, suscrita por el funcionario Ricardo Antonio Betancourt Hermoso, adscrito al Cuerpo Técnico de Policía Judicial, delegación del Estado Cojedes.
Al folio 127y vto de la primera pieza, cursa acta policial de fecha 20 de enero de 1998, contentiva de inspección ocular N° 00118, al lugar del suceso, suscrita por los funcionarios Ramón Segundo Morillo, Ricardo Betancourt y Manabre Tovar, adscritos al Cuerpo Técnico de Policía Judicial, Delegación del Estado Cojedes.
Al folio 128 y vto, 147 de la primera pieza, cursa acta policial de fecha 21 de enero de 1998, suscrita por el funcionario José Urbina, funcionario adscrito al Cuerpo Técnico de Policía Judicial, delegación del Estado Cojedes.
Al folio 132, de la primera pieza cursa acta de fecha 21 de enero de 1998, mediante el cual el Cuerpo Técnico de Policía Judicial, Delegación del Estado Cojedes, acuerda continuar con la detención preventiva del ciudadano José Antonio González Reyes.
Al folio 134 al 137 de la primera pieza, cursa experticia de análisis de trazas de disparo (ATD), de fecha 15 de enero de 1998, suscrita por la subcomisario Nelida Ascanio Morffes y el detective Ramón H. González R, expertos microscopistas adscritos a la Unidad de Microscopia Electrónica de la División General de Caracas.
Al folio 152 de la primera pieza, cursa acta policial de fecha 22 de enero de 1998, suscrita por el inspector Ricardo Julio Avila Osto, funcionario adscrito al Cuerpo Técnico de Policía Judicial, delegación del Estado Cojedes.
Al folio 155 al 156 de la primera pieza, cursa reconocimiento psiquiátrico de fecha 22 de enero 1998, suscrito por el psiquiatra forense Juan Luis Martínez, de la Medicatura Forense de Valencia Estado Carabobo.
Al folio 182 y vto al 183, de la primera pieza, cursa acta policial de fecha 26 de enero de 1998, suscrita por el funcionario Gustavo Guada, adscrito al Cuerpo Técnico de Policía Judicial, delegación del Estado Cojedes.
Al folio 196 y vto, de la primera pieza, cursa autopsia N° AF-04/98 de fecha 09 de enero de 1998, suscrita por el médico anatomopatólogo Carlos A. Pérez Mayor, del servicio de anatomía patológica de San Carlos Estado Cojedes.
Al folio 04 al 05 de la segunda pieza, cursa acta de inhibición suscrita por Pedro Alcántara Borges, Juez Primero de Primera Instancia y de Salvaguarda del Patrimonio Público.
A los folios 12 y vto, 13 y vto al 14 y vto, 15 y vto al 16, 188 y su vto, 189, 190, 196, 197, 198, 199, de la segunda pieza, cursan actas contentivas de la declaración de los ciudadanos Lilimar de Pilar González Camacho, Edith Lingmar Gonzalez Reyes, José Antonio González Reyes, José Antonio González Vilera, Solymar Andreina González Sánchez, José Antonio González Sánchez, José Luis González Reyes, Lilimar del Pilar González Camacho, Lilia Rafael Reyes de González, Edith Lingmar González Reyes, rendida por ante el Juzgado Segundo de Primera Instancia en lo Penal y de Salvaguarda del Patrimonio Público de la Circunscripción Judicial del estado Cojedes.
Al folio 19 al 21 de la segunda pieza, cursa experticia balística de fecha 03 de febrero de 1998, suscrita por los funcionarios José R. Blondell y Zulay E. Hurtado B, adscritos al Departamento de Balística del Cuerpo Técnico de Policía Judicial, de Caracas.
Al folio 22 a 23 y vto, de la segunda pieza, cursa auto donde se decreta la detención del ciudadano José Antonio González Reyes, de fecha 13 de febrero de 1998, del Juzgado Segundo de Primera Instancia en lo Penal y de Salvaguarda del Patrimonio Público de la Circunscripción Judicial del Estado Cojedes.
Al folio 26 de la segunda pieza, cursa auto de fecha 13 de febrero de 1998, donde se acuerda a favor del ciudadano José Antonio González Reyes, el beneficio de libertad provisional bajo fianza, por el Juzgado Segundo de Primera Instancia en lo Penal y de Salvaguarda del Patrimonio Público de la Circunscripción Judicial del Estado Cojedes.
Al folio 34, de la Segunda pieza, cursa diligencia suscrita por Turcy del Valle Simancas en su condición de Fiscal Segunda del Ministerio Público del Estado Cojedes, mediante el cual apela de la decisión dictada en fecha 13 de febrero de 1998 por el Juzgado Segundo de Primera Instancia en lo Penal y de Salvaguarda del Patrimonio Público de la Circunscripción Judicial del Estado Cojedes.
Al folio 37 vto y 38, de la segunda pieza, cursa declaración indagatoria de fecha 03 de marzo de 1998, del ciudadano José Antonio González Reyes.
Al folio 42 al 44, de la segunda pieza, se dicto decisión de fecha 27 de marzo de 1998, por el Juzgado Superior en lo Civil, Mercantil, Penal, del Transito, del Trabajo y de Menores de la Circunscripción Judicial del Estado Cojedes, en el cual declara sin lugar apelación interpuesta por la ciudadana Fiscal II del Ministerio Público del Estado Cojedes.
Al folio 45, de la segunda pieza, se dicto auto de fecha 03 de abril de 1998, mediante el cual declara concluido el sumario.
Al folio 54 al 57, de la segunda pieza, cursa informe pericial de fecha 03 de marzo de 1998, suscrito por el inspector Carlos Luis Castillo, funcionario adscrito al laboratorio de Criminalisticas del Cuerpo Técnico de Policía Judicial de Valencia Estado Carabobo.
Al folio 58, de la segunda pieza, cursa levantamiento planimétrico de fecha 20 de enero de 1998, suscrito por el inspector Carlos Luis Castillo, funcionario adscrito al departamento de planimetría del Cuerpo Técnico de Policía Judicial de Valencia Estado Carabobo.
Al folio 62 y 63, de la segunda pieza, cursa informe de reconocimiento técnico y experticia de ensayo de luminol, de fecha 25 de febrero de 1998, suscrito por los funcionarios Hugo José Flores, Carlos Luis Castillo Rosado y Leonardo Jhonatan Rojas Fernández, adscritos al laboratorio de criminalística del Cuerpo Técnico de Policía Judicial de Valencia Estado Carabobo.
Al folio 64 al 65, de la segunda pieza, cursa informe de reconocimiento médico legal y experticia hematológica, suscrito por los funcionarios Gerardina Omaira Rosario Natera y Hugo José Flores, adscritos al Laboratorio de Criminalística, Departamento de Microanálisis del Cuerpo Técnico de Policía Judicial de Valencia Estado Carabobo.
Al folio 67 al 74, de la segunda pieza, cursa escrito de acusación penal en contra del ciudadano José Antonio González Reyes, suscrito por la abogada Glenda Oviedo de Delgado, en su condición de apoderada judicial de la ciudadana Mery Josefina Sánchez, hermana de la occisa.
Al folio 79 al 87, de la segunda pieza, cursa escrito de la abogada Glenda Oviedo de Delgado, mediante el cual formula cargos al ciudadano José Antonio González, por la comisión de delito de Homicidio intencional Calificado, en perjuicio de la ciudadana Carmen Zoraida Sánchez
Al folio 93 al 114, de la segunda Pieza, cursa escrito suscrito por la abogada Turcy del Valle Simancas en su condición de Fiscal Segunda del Ministerio Público, mediante el cual formula cargos al ciudadano José Antonio González Reyes.
Al folio 131, de la segunda pieza, se dicto decisión de fecha 20 de mayo de 1998, por el Juzgado Segundo de Primera Instancia en lo Penal de la Circunscripción Judicial del Estado Cojedes, mediante el cual declara se tenga como parte acusadora en el presente juicio a la ciudadana Mery Sanchez.
Al folio 138 de la segunda pieza, se dicto auto de fecha 02 de junio de 1998, por el Juzgado Segundo de Primera Instancia en lo Penal de la Circunscripción Judicial del Estado Cojedes, mediante el cual se fijo la celebración de la Audiencia Pública del reo.
Al folio 141 y vto al 142 y vto, cursa acta de audiencia pública del reo de fecha 05 de junio de 1998.
Al folio 144, de la segunda pieza, se dicto auto de fecha 15 de junio de 1998, acordando abrir el lapso probatorio a partir del día 16 de junio de 1998.
Al folio 156, de la segunda pieza, cursa escrito de promoción de pruebas por parte de la Fiscal Segunda del Ministerio Público Martha Calcaño.
Al folio 157 al 158 de la segunda pieza, cursa escrito contentivo de promoción de pruebas, por parte de la ciudadana Mery Josefina Sánchez.
Al folio 160, de la segunda pieza, cursa escrito suscrito por la abogada Glenda Oviedo, dirigido al Juzgado de los Municipios San Carlos y Rómulo Gallegos.
Al folio 175, de la segunda pieza, cursa auto de fecha 27 de julio de 1998, dictado por el Juzgado Segundo de Primera Instancia en lo Penal de la Circunscripción Judicial del Estado Cojedes, en el cual acuerda oír en un solo efecto la apelación formulada por la parte acusadora, y ordena remitir la causa al Juzgado Superior en lo Civil, Mercantil, Penal del Transito, del Trabajo y Menores de esta Circunscripción Judicial, acuerda igualmente abrir cuaderno separado.
A los folios 19 y vto 20, 21 y vto, 22 y vto a 23, de la tercera pieza cursa acta de declaración los ciudadanos Ramón Segundo Morillo Figueroa, Ricardo Antonio Betancourt Hermoso, Manabre Sanin Tovar Manzo, funcionarios adscritos al Cuerpo Técnico de Policía Judicial del estado Cojedes, ante el Juzgado Segundo de Primera Instancia en lo Penal de la Circunscripción Judicial del Estado Cojedes.
A los folios 31, 32, 65 y vto al 66 y vto, 101 y vto al 102 y vto, de la tercera pieza, cursa acta de declaración de los ciudadanos Carlos Rafael López, José Daniel Betancourt, Carlos Luis Castillo Rosado, Mirian Josefina García ante el Juzgado Segundo de Primera Instancia en lo Penal de la Circunscripción Judicial del Estado Cojedes.
Al folio 38 y vto, de la tercera pieza, cursa acta policial de fecha 13 de agosto de 1998, suscrita por el funcionario José Urbina, funcionario adscrito al Cuerpo Técnico de Policía Judicial, delegación del Estado Cojedes.
Al folio 39 y vto a 40, de la tercera pieza, cursa acta de reconstrucción de los hechos de fecha 03 de agosto de 1998, en el cual se constituye en el lugar de los hechos el Juzgado del Municipio Autónomo Falcón (Tinaquillo) Estado Cojedes.
Al folio 41 al 60, cursan fotos relacionadas con el expediente penal N° 14.386-98.
Al folio 82 al 87, de la tercera pieza, cursa experticia de reconocimiento legal y hematológico, suscrita por los inspectores José Gregorio Hernández y Felix Izarra, funcionarios adscritos al Cuerpo Técnico de Policía Judicial, Departamento de Microanálisis, de Caracas.
Al folio 88 al 89, de la tercera pieza, cursa experticia de reconocimiento legal y hematológico, suscrita por los inspectores José Gregorio Hernández y Rafael Paredes, funcionarios adscritos al Cuerpo Técnico de Policía Judicial, Departamento de Microanálisis, de Caracas.
Al folio 111 de la tercera pieza, cursa acta de fecha 08 de enero de 1999, del acto de informes correspondientes.
Al folio 180 de la tercera pieza, cursa acta de fecha 24 de febrero de 1999, mediante el cual el Juez Julio Ricardo Silva Sánchez, fundamentándose en los artículos 5to y 18 del artículo. 34 del Código de Enjuiciamiento Criminal, se inhibe del conocimiento de la causa.
Al folio 183 de la tercera pieza, se dictó decisión de fecha 25 de marzo de 1999, por el Juzgado Superior en lo Civil, Mercantil, Penal, del Tránsito, del Trabajo y Menores de la Circunscripción Judicial del estado Cojedes, mediante el cual declara con lugar la inhibición planteada por el Juez Julio Ricardo Silva Sánchez.
A los folios 12 y vto al 13, de la cuarta pieza, cursa acta de declaración de los ciudadanos Carlos Luis Castillo Rosado, funcionarios adscritos al Cuerpo Técnico de Policía Judicial del Estado Carabobo, ante el Juzgado Accidental Segundo de Primera Instancia en lo Penal de la Circunscripción Judicial del Estado Cojedes.
A los folios 18 y vto, de la cuarta pieza, cursa acta de declaración del ciudadano Felix Ramón Izarra Rondon, funcionarios adscritos al Cuerpo Técnico de Policía Judicial de Caracas, ante el Juzgado Accidental Segundo de Primera Instancia en lo Penal de la Circunscripción Judicial del estado Cojedes.
Al folio 19 al 26 de la cuarta pieza, cursa decisión de fecha treinta (30) de junio de 1999, por el Juzgado Accidental Segundo de Primera Instancia en lo Penal de la Circunscripción Judicial del Estado Cojedes, mediante el cual condena al ciudadano José Antonio González Reyes a cumplir la pena de doce (12) años de presidio.
Al folio 30 al 43 de la cuarta pieza, cursa escrito suscrito por el abogado Juan Francisco Morales Montagne, contentivo de recurso de apelación.
Al folio 46 de la cuarta pieza, cursa acta de inhibición de fecha 28 de septiembre de 1999, mediante el cual el Juez Pedro Alcántara Borges, fundamentándose en el artículo 83 ordinal 4° del Código Orgánico Procesal Penal, se inhibe del conocimiento de la causa.
Al folio 48 de la cuarta pieza, cursa decisión de fecha 29 de septiembre de 1999, mediante la cual declara con lugar la inhibición interpuesta por el Juez Pedro Alcántara Borges.
Al folio 69 de la cuarta pieza, cursa acta de inhibición de fecha 28 de septiembre de 200, mediante el cual la Jueza Glenda Oviedo de Delgado, fundamentándose en lo establecido en el artículo 83 del Código Orgánico Procesal Penal, se inhibe del conocimiento de la causa.
Al folio 70 al 71 de la cuarta pieza, cursa decisión de fecha 29 de septiembre de 2000, mediante la cual declara con lugar la inhibición interpuesta por la Jueza Glenda Oviedo de Delgado.
Al folio 76 de la cuarta pieza, cursa auto de avocamiento de fecha 19 de junio de 2001 del Juez Hugolino Ramos Betancourt.
Al folio 94 de la cuarta pieza, cursa auto de avocamiento de fecha 10 de septiembre de 2001 del Juez José Vicente Sandoval.
Al folio 151 de la cuarta pieza, cursa acta de audiencia oral de fecha 24 de septiembre de 2001.
Al folio 186 al 222 de la cuarta pieza, cursa decisión de fecha 11 de octubre de 2001, mediante la cual de declara con lugar el recurso de apelación interpuesto por la Fiscal Segunda del Ministerio Público, parcialmente con lugar el recurso de apelación interpuesto por el defensor privado Juan Francisco Morales, condena al ciudadano José Antonio González Reyes a cumplir la pena de veinte (20) años de presidio, por la comisión del delito de Homicidio Intencional Calificado.
Al folio 231 al 332 de la cuarta pieza, cursa auto de fecha 17 de octubre de 2001, mediante el cual se acuerda prohibir la salida del país y ordena la captura del ciudadano José Antonio González Reyes.
Al folio 251 al 331 de la cuarta pieza, cursa recurso de casación interpuesto por el defensor privado Juan Francisco Morales Montagne.
Al folio 356 al 360 de la cuarta pieza, cursa auto de fecha 25 de enero de 2002, mediante el cual se acuerda remitir la causa al Tribunal Supremo de Justicia.
Al folio 368 al 381 de la cuarta pieza, cursa decisión de fecha 25 de junio de 2002, de la Sala de Casación penal del Tribunal Supremo de Justicia, mediante el cual desestima por manifiestamente infundado el recurso de casación y anula de oficio el fallo dictado por la Corte de Apelaciones.
A los folios 05 y 06 de la quinta pieza, cursan actas de inhibición de fecha 20 de agosto de 2002 suscrita por el Juez Hugolino Ramos Betancourt y la Jueza Raiza Lares Rodríguez, de seguir conociendo de la presente causa, en virtud de encontrarse incurso en la causal de inhibición contemplada en el articulo 86, numeral 7 del Código Orgánico Procesal Penal.
Al folio 08 al 14 de la quinta pieza, se dictó decisión de fecha 18 de septiembre de 2002, por la Corte de Apelaciones de este Circuito Judicial Penal del Estado Cojedes, mediante el cual se declara con lugar las inhibiciones planteadas por los Jueces Hugolino Ramos Betancourt y Raiza Lares Rodríguez.
Al folio 25 de la quinta pieza, cursa designación de fecha 18 de febrero de 2003, de la ciudadana Hilda Rosa Villanueva Peralta, donde es designada Juez Accidental.
Al folio 39 de la quinta pieza, cursa auto de avocamiento de fecha 06 de mayo de 2003, de la Jueza Ana Villavicencio C. En esta misma fecha se dicto auto mediante el cual se acuerda conceder el lapso de tres días a fin de que las partes se impongan del evento procesal del abocamiento.
Al folio 50 de la quinta pieza, cursa auto con fecha 19 de mayo de 2003, de constitución de la Sala Accidental.
Al folio 52 de la quinta pieza, cursa auto con fecha 19 de mayo de 2003, mediante el cual se fija audiencia especial para oír a las victimas.
Al folio 53 de la quinta pieza, cursa auto con fecha 19 de mayo de 2003, en el cual se designa ponente a la Jueza Hilda Rosa Villanueva y se ordena remitir el expediente a la misma a los fines de presente el respectivo proyecto de decisión dentro del lapso de Ley correspondiente.
Al folio 74 al 83 de la quinta pieza, cursa acta de audiencia oral de fecha 28 de mayo de 2003.
Al folio 108 de la quinta pieza, cursa auto con fecha 11 de junio de 2003, mediante el cual se fija la celebración de la audiencia oral.
Al folio 121 al 126 de la quinta pieza, cursa acta de fecha 25 de junio de 2003, de la celebración de la audiencia oral para debatir los alegatos de la apelación planteada.
Al folio 132 al 183 de la quinta pieza, cursa decisión de fecha 29 de octubre de 2003, mediante el cual se declara sin lugar el recurso de apelación interpuesto por el defensor definitivo Juan Francisco Morales Montagne, en contra de la sentencia dictada por suprimido Juzgado Segundo de Primera Instancia en lo Penal, Accidental, de la Circunscripción Judicial del Estado Cojedes, de fecha 30 de junio de 1999, confirma la recurrida y condena al ciudadano José Antonio González Reyes a cumplir la pena de doce (12) años de presidio por la comisión del delito de Homicidio Intencional Simple. Con el voto salvado del Juez Numa Humberto Becerra expresando que la Sala ha debido confirmar la sentencia recurrida, modificando la calificación del delito de Homicidio Intencional por la de Homicidio Culposo.
Al folio 12 al 46 de la sexta pieza, cursa escrito de fecha 14 de abril de 2004, suscrito por el abogado Juan Francisco Morales Montagne, contentivo de recurso de casación.
Al folio 48 al 70 de la sexta pieza, cursa escrito de fecha 14 de abril de 2004, suscrita por el abogado Antonio Sosa García, contentivo de recurso de casación.
Al folio 75 de la sexta pieza, cursa auto de fecha 10 de junio de 2004, mediante el cual se ordena remitir el expediente al Tribunal Supremo de Justicia, Sala de Casación Penal.
Al folio 78 de la sexta pieza, cursa auto de fecha 02 de julio de 2004, mediante el cual el Tribunal Supremo de Justicia dando cuenta a la sala del recibo del expediente se designo ponente a la Magistrada Blanca Rosa Mármol de León
Al folio 79 al 106 de la sexta pieza, cursa auto de fecha 15 de marzo de 2005, mediante el cual la Sala de Casación Penal del Tribunal Supremo de Justicia, declara admisible los recursos de casación interpuestos.
Al folio 121 al 122 de la sexta pieza, cursa acta de fecha 10 de mayo de 2005, de la celebración de la audiencia pública en la presente causa.
Al folio 153 al 164 de la sexta pieza, cursa decisión de fecha 18 de mayo de 2005, mediante el cual mediante el cual la Sala de Casación Penal del Tribunal Supremo de Justicia, declara con lugar el recurso de casación interpuesto por el defensor del acusado y se ordena remitir el expediente al Juez Presidente del Circuito Judicial Penal del Estado Cojedes, a fin de que se constituya la Sala Accidental para que se dicte sentencia, prescindiendo de los vicios que originaron la nulidad anterior.
Al folio 165 de la de la sexta pieza, cursa auto de fecha 18 de abril de 2007, mediante el cual se acuerda darle entrada bajo el mismo número a la causa, en la Corte de Apelaciones del Circuito Judicial Penal del estado Cojedes.

VI
PLANTEAMIENTO DEL RECURSO


El abogado Juan Francisco Morales Montagne en su condición de defensor privado del ciudadano José Antonio González Reyes, en la oportunidad de interponer el recurso de apelación entre otros alegatos expresó lo siguiente:

(omisis)“…APELO para ante la Corte de Apelaciones de la Circunscripción Judicial del Estado Cojedes, de la sentencia dictada por el Juzgado Segundo Accidental de Primera Instancia en lo Penal de la Circunscripción Judicial del Estado Cojedes y fundo esta APELACION en lo que establece al respecto el artículo 509 del CODIGO ORGANICO PROCESAL PENAL, vigente.- En este orden de ideas, fundo esta APELACION explicitando los razonamientos que siguen a continuación: El artículo 247 del Código de Enjuiciamiento Criminal que fue la Ley por la cual se rigió esta proceso hasta la sentencia definitiva, pauta en su ultimo párrafo lo siguiente: “…Cuando la confesión fuere calificada, el Juez deberá compararla con todas las demás pruebas existentes en los autos; y no podrá desechar la excepción de hecho que contenga, sino cuando a su juicio, y por los fundamentos que deberá expresar en el fallo, sea falsa o inverosímil, según las demás pruebas que arrojen los autos”. En este proceso existe una CONFESIÓN CALIFICADA contenida en el Expediente N° 6.908 que hace mi defendido, la cual confesión aparece inserta en los folios 15 y 16, Pieza N° 2 del Expediente Penal N° 6.908 el día 09 de febrero de 1998 (nueve de febrero de mil novecientos noventa y ocho) ante el Juzgado Segundo de Primera Instancia en lo Penal y de Salvaguarda del Patrimonio Público de la Circunscripción Judicial del Estado Cojedes.- Con relación a las circunstancias calificantes del homicidio, la Corte Suprema de Justicia en sentencia de la Sala de Casación Penal fechada el día 9 de junio de 1998 ha dicho lo siguiente: “…el sentenciador debe no solo expresar los hechos dados por probados configurativos de dicha circunstancia, sino explicar por qué la considera así, es decir, señalar las pruebas en que se apoya, analizarlas, compararlas entre sí y con los demás elementos de autos que sea menester…” (Jurisprudencia de la Corte Suprema de Justicia.- OSCAR R. PIERRE TAPIA, Tomo 6. Año XXV. Junio 1998., Página 421.-También ha establecido el Máximo Tribunal de la República, lo siguiente: “…Esta Corte ha manifestado reiteradamente que la sentencia no puede consistir en una simple enumeración, lista o resumen del material probatorio existente en los autos sino que debe contener un análisis pormenorizado de las pruebas, la comparación de unas con otras y resolver luego mediante un razonamiento lógico, con la determinación clara y precisa de los hechos que se dan por probados, todo lo cual viene a confirmar las razones de hecho y de derecho en que necesariamente debe fundarse toda sentencia, dado que es de ese análisis y confrontación de las pruebas de donde surge la verdad procesal que va a servir de base a la decisión judicial…” (Sentencia de la Corte Suprema de Justicia. JURISPRUDENCIA DE LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA.- Oscar R. Pierre Tapia. Sentencia de la Sala de Casación Penal del 26 de enero de 1999, (Expediente N° 96-1.678, sentencia N° 012) contenida en el Tomo 1. –Enero 1999, pagina 425. A su vez el artículo del Código de Enjuiciamiento Criminal referente a la regla para estimar el valor probatorio del dictamen pericial o sea el artículo 276 del Código de enjuiciamiento Criminal pauta lo siguiente: “ La fuerza probatoria del dictamen pericial será estimada por el Juez teniendo en cuenta la personalidad del perito y los fundamentos científicos en que se funda el dictamen; la uniformidad o disconformidad de éste con otros que se hayan emitido en el proceso; y su concordancia con el resultado de las repreguntas que hubieren sido hechas por el Juez, el Fiscal o las partes y demás pruebas existentes en autos; y siempre deberá exponer clara y precisamente, en la motivación de la sentencia, las razones por las cuales adhieren al informe pericial o discrepa de él en todo o en parte”.- Si analizamos la sentencia contenida en el Expediente Penal 6.908, a que me refiero en esta APELACIÓN debe percibirse que adolece de graves fallas o vicios, que precisaremos en esta APELACION fundada.- Debo destacar lo siguiente: En la parte EXPOSITIVA la sentenciadora hace la relación sucinta de la secuencia de los sucesos y enumera los contenidos inherentes a dicha parte.-En la parte MOTIVA la Juzgadora se concreta a hacer una enumeración de las Actas Procesales, señalando que ellas se realizan “…con el fin de determinar si de las mismas emergen o no elementos probatorios que demuestren la culpabilidad y consecuentemente responsabilidad del Procesado JOSE ANTONIO GONZALEZ REYES en la comisión del delito de HOMICIDIO en la persona de la Ciudadana CARMEN ZORAIDA SANCHEZ DE GONZALEZ…” Al llevar a cabo esta actividad procesal la Sentenciadora se limita a transcribir las deposiciones de los siguientes declarantes: José Antonio González Vilera, Mery Josefina Sánchez, Zolymar Andreína González Sánchez, José Antonio González Sánchez, José Luis González Reyes, Lilia Rafaela Reyes de González, Alba María Sánchez de Estrada y, finalmente la declaración de JOSE ANTONIO GONZALEZ REYES, el procesado. En torno a estas declaraciones, el dictamen de la Sentenciadora indica que valora estas deposiciones de acuerdo con lo establecido en el artículo 259 del Código de Enjuiciamiento Criminal.- Luego la Juzgadora señala que pasa a analizar la responsabilidad penal del procesado JOSE ANTONIO GONZALEZ REYES con relación al homicidio cometido en perjuicio de la ciudadana CARMEN ZORAIDA SANCHEZ DE GONZALEZ.- En realidad la sentenciadora no analiza nada: Se limita a hacer las transcripciones parciales del contenido de lo siguientes instrumentos: Protocolo de Autopsia; Análisis de Trazos de Disparo (A.T.D.); Informe Pericial de Trayectoria Balística; Experticia de Reconocimiento del Arma; según dicha Experticia, el arma se encontraba en buen estado de funcionamiento.-Esa circunstancia la adminicula señalando que ello hace presumir que la misma no era susceptible a dispararse a menos que fuera accionada.- Al respecto, debo yo decidir que esta conclusión es muy pobre en consecuencias jurídicas para hacer una inculpación. Por el contrario, debe ponerse en evidencia que un arma en perfecto estado de funcionamiento, si además se encuentra montada, es susceptible de dispararse al menor contacto y con mayor razón si quien la porta recibe un golpe en la mano en que lleva sujeta dicha arma, arma cuyo gatillo a su vez lleva ligado el índice, porque en una situación como la descrita no llevar puesto el dedo en el gatillo carecería de sentido si alguien presume un ataque proveniente de un desconocido situado en el exterior de una vivienda o zona situada en el exterior de un portón de garaje. Por contrario razonamiento: Si el arma no va montada, puede deducirse que el disparo emergido de ella está ligado a una intencionalidad, dado en una situación como la última indicada implica hacer un esfuerzo suficientemente fuerte como para que el arma se accione.- Esto lo sabe por experiencia cualquier persona que haya manejado revólveres. Pero en el hecho que ocasionó la muerte de CARMEN ZORAIDA SANCHEZ DE GONZALEZ eso no fue el caso.- Entonces, la conclusión lógica es que, conforme a lo narrado por JOSE ANTONIO GONZALEZ REYES, no hubo intencionalidad alguna. Como podrá deducirse mediante un razonamiento lógico las pruebas periciales mencionadas solo conducen a demostrar la ocurrencia de la muerte de CARMEN ZORAIDA SANCHEZ DE GONZALEZ por herida de bala a próximo contacto en la región orbital derecha. Pero sería de dudosa credibilidad el argumento de que mediante un disparo ocurrido en las circunstancias narradas por el procesado, las cuales emergen de todo lo narrado por él en una secuencia lógica, que no ha sido desvirtuada por ningún argumento válido en contrario, la conclusión debe ser que en el suceso no hubo ni pudo haber intencionalidad en instante en que el arma se accionó como consecuencia del golpe recibido en la mano. Ni siquiera en el supuesto negado de un forcejeo con un arma montada puede presumirse una intencionalidad.- El forcejeo no implica necesariamente ni una intención de matar del que porta el arma montada y la víctima que asustada se considera objeto de una agresión e instintivamente se defiende provocando un disparo que el portador del arma montada no deseaba producir. Son numerosísimos los casos que prueban esta afirmación.- Pero en este caso el forcejeo es producto de la fabulación, una creación imaginaria.- En autos se determina que el informe Pericial concluyó el día 03 de marzo de 1998, según se desprende del mismo informe donde se asienta que según pedimento de la Delegación del Cuerpo Técnico de la Policía Judicial, Delegación del Estado Cojedes, en la persona del jefe de la Delegación, pedimento formulado en el MEMORANDUM N° 970-205-387 de fecha 19-01-98 (once días después del suceso), comienza a levantarse el Informe Pericial (Folios 54 al 57 Segunda Pieza del expediente N° 6.908).- Este tiene todas las imperfecciones que pueden presumirse en el caso: Los indicios resultan altamente contaminados, borrado por la acción del tiempo y de los elementos físicos, tales como pisadas, etc. Además, el perito nunca estuvo en el lugar en el día o mejor noche del suceso y por ende carente de información de los que sí vieron el lugar del suceso. Sin indicar si obtuvo información de dichas personas no puede producir un INFORME PERICIAL confiable en todos los aspectos en que resulta indispensable esa confiabilidad. El Informe no pudo dar datos precisos como los que siguen: ubicación del cadáver, en que dirección cayó, posición adoptada al caer, etc. Por eso queda campo para ejercitar la fantasía en cuanto a la distancia entre víctima y el indiciado, manera de mover los brazos, etc. Pura imaginación, pura fantasía. Dicho Informe Pericial, en gran medida se desmiente a sí mismo y más en cuanto a la escena del forcejeo del cual no quedaron evidencias que han debido plasmarse en el Informe, tales como arañazos, desprendimientos de cabellos, rasgaduras de ropas, excoriaciones, etc.- El informe del Forense señala que aparte de la herida causante de la muerte, no se apreciaron otras señales de violencia. Ese informe Forense practicado por médicos no deja lugar a dudas. Resulta, pues un razonamiento poco serio ese que concluye afirmando que de un forcejeo (obviamente imaginario, a mi entender) pueda derivarse la conclusión de que hubo una intención de matar a la persona que una hora antes, aproximadamente, le había dado de comer al procesado.- Eso es absolutamente inconcebible. Todo eso es verosilmente desvirtuado por la narración lógica y coherente hecha por el procesado acerca de cómo ocurrieron realmente los hechos. Más todavía si se agrega que no es creíble que alguien salga a matar a su mujer a la vista de cualquier paseante que pudiera estar en los alrededores del lugar donde el hecho ocurrió. Afirmo que en la sentencia no existe un verdadero análisis de las pruebas existentes en los autos.- Por ello falta a la exigencia de que el sentenciador no solo debe expresar los hechos dados por probados configurativos de dicha circunstancia, sino explicar por qué la considera así, es decir, señalar las pruebas en que se apoya, analizarlas, compararlas entre sí y con los demás elementos de autos que sea menester, como sabiamente lo afirma una de las tantas sentencias de la Corte Suprema de Justicia. Esto no sucede en la sentencia que estamos combatiendo con esta apelación fundada. La juzgadora, en un lenguaje poco claro, por no decir confuso o galimático expresa en su sentencia condenatoria lo siguiente: “Este Juzgador para analizar sobre la responsabilidad penal del Procesado JOSE ANTONIO GONZALEZ REYES en cuanto a la conducta asumida por el mismo observa que la representación Fiscal en su escrito formal de Cargos imputó al Indiciado de autos la comisión del delito de HOMICIDIO CALIFICADO previsto y sancionado en el Artículo 408 Ordinal 3° del Código Penal, al igual que la acusación. Ahora bien se evidencia por una particular situación de hecho que a su vez da a enmarco de una serie de actuaciones y circunstancias propias de cada evento en la que debe tomarse en consideración y deben ser apreciadas por el Sentenciador en forma fundada en el fallo con clara indiciación de los hechos que la configuran y las pruebas en que se apoyan. En el caso que nos ocupa se observa que si bien es cierto que el Procesado JOSE ANTONIO GONZALEZ REYES ocasionó el homicidio en la persona de quien en vida respondiera de CARMEN ZORAIDA SANCHEZ DE GONZALEZ, cuando disparó el arma que portaba hiriéndola en la frente (el subrayado es mío) y por ende no considerar tal afectación respecto a la naturaleza del motivo bajo cuyo impulso actuó el procesado JOSE ANTONIO GONZALEZ REYES en razón de que no resulta creíble que con un revolver el cual requiere de presión suficiente sobre el gatillo para ser disparado pueda “irse un tiro” por el solo hecho de que sintió un golpe en la mano y se produjo sin intención el disparo mortal que produjo la muerte de CARMEN ZORAIDA SANCHEZ por lo cual el actual Sentenciador considera que dicho procesado actuó con Dolo teniendo la intención de quitar la vida a la ciudadana CARMEN ZORAIDA SANCHEZ y siendo ésta la situación en el presente caso concluye éste Juzgador que el hecho cometido por el prenombrado procesado debe sólo encuadrarse en la figura de HOMICIDIO INTENCIONAL por estar dadas las circunstancias previstas en esa norma jurídica, siendo en consecuencia que la sentencia (sic) tiene que ser condenatoria y así se declara. En cuanto a las pruebas del Plenario el Tribunal deja constancia que las partes promovieron escritos de pruebas los cuales fueron admitidos y ordenada su evacuación, no obstante los resultados en nada modifican el criterio ya sustentado por éste Sentenciador. Demostrado como ha sido el Cuerpo de HOMICIDIO intencional que se ha dejado descrito, así como la responsabilidad del Procesado JOSE ANTONIO GONZALEZ REYES, en la comisión del mismo la presente Sentencia tiene que ser CONDENATORIA a tenor de lo dispuesto en el encabezamiento del Artículo 43 del Código de Enjuiciamiento Criminal. La pena aplicable al Procesado es el límite inferior de lo dispuesto en el Artículo 407 del Código Penal, es decir DOCE (12) AÑOS DE PRESIDIO por acoger el sentenciador la atenuante prevista en el Ordinal 4° del Artículo 74 del Código Penal en virtud de que el Procesado no registra antecedentes Penales tal como se evidencia de las actas, por lo que la pena a cumplir en definitiva es de DOCE (12) AÑOS DE PRESIDIO”.- Hasta aquí transcribo el texto en que se profiere la condena. Si se lee con detenimiento la sentencia se podrá observar que la Sentenciadora no le dio cumplimiento a la disposición contenida en el artículo 247 del Código de Enjuiciamiento Criminal que establece: “…Cuando la confesión fuere calificada, el Juez debe compararla con todas las demás pruebas existentes en los autos; y no podrá desechar la excepción de hecho que contenga, sino cuando a su juicio, y por los fundamentos que deberá expresar en el fallo, sea falsa o inverosímil, según las demás pruebas que arrojen los autos…” Esa comparación completa no la hizo la Juzgadora. Su tarea se redujo a comentar (no a analizar) el Protocolo de la Autopsia y transcribir datos parciales de dicha Acta. Igual cosa hace con el análisis de trazos de disparo (A.T.D.) cuyo contenido se orienta a señalar los efectos de una persecución, pero de esa transcripción no se aprecia la conexión con la intencionalidad de un acto.- La Juzgadora se concreta a una mera descripción, sin arribar a una conclusión incriminante, que lógicamente no puede surgir de la descripción que cita de dicha experticia.- Lo mismo sucede cuando cita al tratadista Dimas Oliveros Sifontes en su Manual de Criminalística.- Aquí, en esta cita, se trata solamente de probar un próximo contacto que yo como defensor no he negado, sino que he sostenido que lo hubo. Pero niego que ese próximo contacto se produjo como lo imaginó el Informe Pericial existente en los autos. En el dicho Informe se menciona un hipotético forcejeo que he rechazado cuando impugné dicho informe, impugnación que hoy mantengo. El hecho se produjo en la forma como lo expliqué en mi informe Final, al cual me remito, La juzgadora con igual propósito metodológico cita al autor “Carlos E .Moreno Brandt y al Doctor Humberto Giugni, para arribar a la conclusión ya sabida, y no negada por mí, de que el disparo se produjo a próximo contacto. Concluye la Juzgadora, este aspecto, avalando el informe Pericial de Trayectoria Balística, el cual fue agregado al Expediente después de haberse declarado concluido el Sumario, expresando la juzgadora: “…Se determina que la victima se encontraba de pie y en un mismo plano con respecto al victimario quien apuntaba el arma de fuego a la hoy occisa y ésta tenía el cañón orientado levemente en ascendente, corroborándose esto por la lesión causada al dispararse el arma de fuego…”.- Por ninguna parte aparece contrastada esta aseveración de la Juzgadora con lo señalado por el indiciado en su versión del hecho.- No hay explicación razonada y motivada para desechar la versión del encausado.- Esta apreciación es, pues, unilateral y parcializada.- En resumen, no demuestra la inverosimilitud o falsedad de la confesión calificada del indiciado.-Igual sucede con la prueba de la experticia practicada al arma indicando buen estado del funcionamiento de ésta y concluye alegremente, diría yo, diciendo que la misma no era susceptible de dispararse a menos que fuera accionada.- Omite la Juzgadora decir aquí que el arma iba montada, pero de seguida señala que el procesado había manifestado que había montado el arma y salió hacia el garaje de donde venia el ruido, circunstancias que éste corroboró en el acto de reconstrucción de los hechos. Precisamente la circunstancia de que el arma iba montada no hace otra cosa que darle absoluta credibilidad, indudable veracidad, al hecho narrado por el indiciado: Es perfectamente factible, mejor dicho: Es seguro que un arma montada puede dispararse al menor movimiento o roce.- Resulta más creíble cuando se produce un golpe en las manos del portador del arma montada, situación en la cual el disparo se hace inevitable, sin que medie una intención de disparar en una circunstancia como la narrada por el procesado. Además de lo aquí escrito existen otras pruebas en el Expediente que no fueron contrastadas en la decisión de la Juzgadora destacándose su declaración de que no resultaba necesario examinar las pruebas existentes en el Plenario, a pesar de que fueron “admitidas y ordenadas su evaluación porque los resultados en nada modifican el criterio ya sustentado por este Sentenciador” (así lo expresa la Juzgadora en su sentencia). En mi opinión, esta omisión es grave, porque desde el punto de vista probatorio, el Sentenciador está obligado a examinar el contenido de las probanzas existentes en el Plenario. El no hacerlo vicia de inmotivación a la Sentencia. En la parte sustancial de la Sentencia, la Juzgadora no explica, en forma razonada el cambio ya que el informe Forense descarta tales signos. 3.- En la distancia señaladas en el informe Pericial (1 metro, aproximadamente) es imposible un forcejeo que genere un disparo a próximo contacto. 4.- La experiencia demuestra que cuando alguien desarmado se ve amenazado con un arma, usualmente levanta los brazos y casi nunca, por no decir nunca trata de forcejear.- Eso puede constatarse en noticias de prensa cuando muchas personas inermes se quedan quietas ante la amenaza de las armas.- lo mismo ocurre en los secuestros que se facilitan, porque los secuestrados casi nunca hacen oposición. 5.- El Informe Pericial no ubica con precisión el lugar donde cayó la occisa. 6.- Entre el portón cerrado y el lugar y posición en donde cayó la occisa no hay espacio para el supuesto forcejeo. 7.- Quien elaboró el Informe Pericial no recabó información acerca del lugar exacto del hecho, la posición de la occisa y los gestos y actitudes finales de la occisa. 8.-Existen marcadas contradicciones entre LUIS ENRIQUE MARTINO GUERRA y CARLOS RAFAEL REYES NAVAS (camilleros) en las testimoniales rendidas por estos en el Cuerpo Técnico de la Policía Judicial con sede en San Carlos (folios 52vto y 54vto de la pieza N° 1 del Expediente Penal N°6.908). Así, ante la tercera pregunta formulada por el Funcionario Instructor a LUIS ENRIQUE MARTINO GUERRA: “Diga usted, en que posición se encontraba la persona herida para el momento que llegaron al lugar de los hechos? Contestó: “ Estaba tendida boca arriba sobre el piso, ella vestía un short corto de color anaranjado, una franela llena de sangre” (Folio 52 vto Primera Pieza del Expediente Penal N° 6.908). A su vez, el deponente CARLOS RAFAEL REYES NAVAS ante la tercera pregunta del Funcionario Instructor, hecha en los siguientes términos “Diga usted caracteristicas fisonómicas de la ciudadana herida? Contestó: “ Nos limitamos a auxiliar a la ciudadana, par el momento ni siquiera pudimos averiguar el nombre de la misma; posteriormente nos dijeron que se llamaba CARMEN ZORAIDA SANCHEZ; ella era algo rellenita, de baja estatura, de piel blanca, perfilada, vestía un short anaranjado corto y una blusa de franela de rayas. Cuando llegamos a l a casa; ella estaba en el garaje de la casa, tendida en el piso de lado…” (Folio 54 vto de calificación por la Fiscal a pesar de que este fue calificado ab-inicio por dos jueces: El del Juzgado Segundo de Primera Instancia en lo Penal y de Salvaguarda del Patrimonio Público de la Circunscripción Judicial del Estado Cojedes y el Juez Superior en lo Civil, Mercantil, Penal, del Tránsito, del trabajo y de Menores de la Circunscripción Judicial del estado Cojedes como un hecho culposo (Homicidio Culposo) con serios fundamentos no desvirtuados en el debate probatorio.- Así que cuando la Sentenciadora, mediante una argumentación ambigua afirma que el procesado JOSE ANTONIO GONZALEZ REYES disparó contra CARMEN ZORAIDA SANCHEZ DE GONZALEZ hiriéndola en la frente, siendo que en realidad de las actas procesales se constata que loa herida de bala se produjo en el arco superciliar derecho de dicha persona, la Sentenciadora saca una conclusión fuera de lo que aparece en las actas Procesales.- Igualmente comete error grave cuando simplemente afirma que “no resulta creíble que” con un revolver el cual requiere de presión suficiente sobre el gatillo para ser disparado pueda “irse un tiro” por el solo hecho de que sintió un golpe en la mano y se produjo sin intención y concluye en que el procesado actuó con dolo teniendo la intención de quitar la vida de la ciudadana Carmen Zoraida Sánchez, razona fuera de toda lógica habida cuenta de que a la Sentenciadora se le olvidó mencionar que el arma estaba montada y que en esa circunstancia la regla es que cualquier movimiento brusco y aún más: un golpe hace que inevitablemente se produzca un disparo involuntario que evidentemente carece de intención. En razón de estas consideraciones estimo que la Sentencia no está ajustada a derecho y así debe ser establecido.- Por otra parte y ello implica un vicio grave, en la sentencia faltó la comparación de la versión del procesado con la hipótesis emanada del informe Pericial es fantasiosa y adolece de los siguientes vicios: 1.- No explica la secuencia de los hechos que condujeron al supuesto forcejeo.2.- No explica como fue posible que éste se produjera sin dejar huellas o rastros: escoriaciones, magulladuras, signos de violencia en los participantes en el hecho, ya que el informe Forense descarta tales signos.3.- En la distancia señaladas en el informe Pericial (1 metro, aproximadamente) es imposible un forcejeo que genere un disparo a próximo contacto. 4.- La experiencia demuestra que cuando alguien desarmado se ve amenazado con un arma, usualmente levanta los brazos y casi nunca, por no decir nunca trata de forcejear.- Eso puede constatarse en noticias de prensa cuando muchas personas inermes se quedan quietas ante la amenaza de las armas.- lo mismo ocurre en los secuestros que se facilitan, porque los secuestrados casi nunca hacen oposición. 5.- El Informe Pericial no ubica con precisión el lugar donde cayó la occisa. 6.- Entre el portón cerrado y el lugar y posición en donde cayó la occisa no hay espacio para el supuesto forcejeo. 7.- Quien elaboró el Informe Pericial no recabó información acerca del lugar exacto del hecho, la posición de la occisa y los gestos y actitudes finales de la occisa. 8.-Existen marcadas contradicciones entre LUIS ENRIQUE MARTINO GUERRA y CARLOS RAFAEL REYES NAVAS (camilleros) en las testimoniales rendidas por estos en el Cuerpo Técnico de la Policía Judicial con sede en San Carlos (folios 52vto y 54vto de la pieza N° 1 del Expediente Penal N°6.908). Así, ante la tercera pregunta formulada por el Funcionario Instructor a LUIS ENRIQUE MARTINO GUERRA: “Diga usted, en que posición se encontraba la persona herida para el momento que llegaron al lugar de los hechos? Contestó: “ Estaba tendida boca arriba sobre el piso, ella vestía un short corto de color anaranjado, una franela llena de sangre” (Folio 52 vto Primera Pieza del Expediente Penal N° 6.908). A su vez, el deponente CARLOS RAFAEL REYES NAVAS ante la tercera pregunta del Funcionario Instructor, hecha en los siguientes términos “Diga usted caracteristicas fisonómicas de la ciudadana herida? Contestó: “ Nos limitamos a auxiliar a la ciudadana, par el momento ni siquiera pudimos averiguar el nombre de la misma; posteriormente nos dijeron que se llamaba CARMEN ZORAIDA SANCHEZ; ella era algo rellenita, de baja estatura, de piel blanca, perfilada, vestía un short anaranjado corto y una blusa de franela de rayas. Cuando llegamos a l a casa; ella estaba en el garaje de la casa, tendida en el piso de lado…” (Folio 54 vto
Primera pieza del Expediente Penal N° 6.908). Como puede apreciarse existen obstencibles contradicciones entre estos declarantes puesto que el primero dijo que la persona”estaba tendida boca arriba sobre el piso…” mientras que el segundo CARLOS RAFAEL REYES NAVAS dijo que estaba”…tendida en el piso de lado…”.- 9 Contiene incongruencia dada por el hecho de que la Juez apreció que se había producido una herida de bala en la frente y eso no aparece reflejado en las actas Procesales.- Con tales elementos no podría resultar otra cosa que un informe Pericial sumamente dudoso en sus conclusiones. De todas maneras, la Juzgadora no hizo las necesarias contrastaciones, no hizo las obligadas comparaciones; constrantándolas cuidadosamente en relación con las demás pruebas existentes en los autos, siendo que “para ser rechazada una excepción de hecho es absolutamente necesario, así mismo, que el Juzgador deje constancia razonada de los fundamentos en que se apoya para dividir la confesión del reo y el por qué rechaza las referencias objetivas de los hechos favorables a éste y las considere falsas o inverosímiles” En este orden de ideas, la Juez Sentenciadora faltó a las exigencias del artículo 247 del Código de Enjuiciamiento Criminal y así debe ser apreciado. Para darle mayor fuerza a la argumentación que he esgrimido, me permito citar el texto que aparece en el libro JURISPRUDENCIA PENAL DE CASACIÓN del Doctor Jesús Barreto Rodríguez. Ediciones Barreto Caracas.1963, páginas 141 y 142. En dicho texto se escribe lo siguiente: “ Si por una parte la motivación de una sentencia requiere que se indique con claridad y exactitud las pruebas que acogen o rechazan, mencionando, si es testifical, el nombre de los deponentes, a fin de que sea un documento de convicción que se basta a sí mismo; por la otra, es necesario que el sentenciador, al dejar establecido un hecho lo haga sin contradicciones ni ambigüedades, pues en el proceso penal, en donde la duda no puede ser fundamento del dispositivo del fallo, porque si hay prueba de culpabilidad debe condenarse, y si no la hay debe absolverse, la resolución ha de ser el resultado de premisas claramente constituidas. Si las razones erróneas o insuficientes no dan lugar al recurso de forma, las contradictorias, las hipotéticas, las frases sin sentido como lo lógico, lo razonable, no es verosímil, es de suponer, etc., usadas por la recurrida, y las suposiciones ad-absurdum, sí dan motivos a dicho recurso, pues en tales circunstancias falta la motivación, ya que las razones que deben dar los sentenciadores, son las que emanan del resultado del proceso, y sean inteligibles dentro del silogismo jurídico. Por otra parte, no basta resolver los puntos planteados por la acusación o por la defensa, mientras en tal resolución no se dejen éstos establecidos con precisas razones de hecho y de derecho, o sea con motivación que demuestre la conclusión a que llegó el sentenciador. GACETA FORENSE(Sala Penal) N° 17 (2ª etapa) año 1957. Julio a septiembre. Sentencia del 14 de agosto de 1957.Páginas 196 y 197”. Sobre la base o fundamentación hecha en esta diligencia concluyo solicitando de esta Corte de Apelaciones que decrete la nulidad de la sentencia proferida por la abogada Diana Calíbrese caniche en su condición de Juez segundo Accidental del Juzgado Segundo de Primera Instancia en lo Penal y de Salvaguarda del Patrimonio Público de la Circunscripción judicial del estado Cojedes y reponga la causa al estado de dictar nueva sentencia que no adolezca de los vicios procesales anteriormente denunciados…”

VII
DE LA CONTESTACION DEL RECURSO POR PARTE DEL MINISTERIO PÚBLICO

De las actuaciones analizadas en el ITER PROCESAL, y remitidas a esta Instancia decisora, observa quien aquí decide, que no se encuentran aquellas que evidencien, que el Ministerio Público haya dado contestación al recurso de apelación interpuesto en el caso de especie. En razón de ello, este Juzgador se abstiene de emitir pronunciamiento alguno sobre este punto in examine. Así se hace constar.


VIII
DE LA DECISIÓN APELADA

El suprimido Juzgado Segundo de Primera Instancia en lo Penal y de Salvaguarda del Patrimonio Público de la Circunscripción Judicial del estado Cojedes, en Sala Accidental, por decisión de fecha 30 de junio de 1999, dispuso lo siguiente:
(Sic) “…Por todo lo antes expuesto éste JUZGADO SEGUNDO ACCIDENTAL DE PRIMERA INSTANCIA EN LO PENAL DE LA CIRCUNSCRIPCION JUDICIAL DEL ESTADO COJEDES, ADMINISTARNDO JUSTICIA EN NOMBRE DE LA REPUBLICA DE VENEZUELA Y POR AUTORIDAD DE LA LEY, CONDENA AL PROCESADO JOSE ANTONIO GONZALEZ REYES, de las características personales que constan en autos, a sufrir la penal de DOCE (12) AÑOS DE PRESIDIO, en el Establecimiento Penal que le designe el Ciudadano Presidente de la República o quien haga sus veces y lo condena igualmente a las penas accesorias contempladas en los Artículos 13 y 34 del Código Penal…”.

IX
MOTIVACIÓN PARA DECIDIR

De la lectura de las actas que conforman la presente causa, así como del estudio del fallo adversado, la Sala para decidir toma en cuenta las siguientes consideraciones:
El Abogado JUAN FRANCISCO MORALES MONTAGNE, plenamente identificado en autos, en su carácter de Defensor Privado Definitivo del procesado JOSE ANTONIO GONZALEZ REYES, también plenamente identificado en autos, interpone Recurso de Apelación en contra de la decisión dictada por el Juez Accidental del JUZGADO SEGUNDO ACCIDENTAL DE PRIMERA INSTANCIA EN LO PENAL DE LA CIRCUNSCRIPCION JUDICIAL DEL ESTADO COJEDES, el día 30 de junio de 1999, alegando el recurrente lo siguiente: (Sic) “En la parte EXPOSITIVA la Sentenciadora hace la relación sucinta de la secuencia de los sucesos y enumera los contenidos inherentes a dicha parte.-En la parte MOTIVA la Juzgadora se concreta a hacer una enumeración de las Actas Procesales…el sentenciador no solo debe expresar los hechos dados por probados configurativos de dichas circunstancias, sino explicar por qué la considera así, es decir, señalar las pruebas en que se apoya, analizarlas, compararlas entre sí y con los demás elementos de autos que sea menester…”.
Ahora bien, esta Sala comparte parcialmente de la calificación jurídica dada por el Tribunal Segundo Accidental de Primera Instancia Penal de esta Circunscripción Judicial de Homicidio Intencional, tipificado en el artículo 407 del Código Penal, y decimos “parcialmente” por cuanto consideramos que se trata de un homicidio intencional pero CON ERROR EN LA PERSONA a quien se quería dar muerte, que no era precisamente a la esposa del acusado, sino a la persona que el acusado creyó que se encontraba en su casa robando, como en otras oportunidades, según emerge de su propia declaración, cuando manifestó: “…monté el arma como siempre lo hacía en situaciones normales, cuando llegué al portón lo abrí y una persona se me avalanzó y me dio un golpe en la mano, por el golpe el arma se accionó, cuando la persona cae al suelo es que me doy cuenta que era mi esposa…”(sic) (negrillas, cursiva y subrayado de esta Sala). A la pregunta que le fuera formulada en el extinto Tribunal Segundo de Primera Instancia Penal de esta Circunscripción Judicial, de: ¿ Diga Ud., si tiene por costumbre al escuchar un ruido, salir con el arma montada? Y contestó: “Normalmente salia, por que ya me habían robado varias veces, en tres oportunidades, y tengo pruebas de eso, o sea las denuncias por P.T.J” (sic) (Subrayado de la Sala) y es precisamente esa circunstancia de cargar un arma calibre 38, la cual según expertos en la materia, la sana crítica y máximas de experiencia, no es factible que la misma pueda dispararse sola o accidentalmente, sino que tiene que ser accionada por quien la porta y otra que es que el encausado salió con el dedo en el gatillo, dispuesto a disparar a quien consiguiera en su casa, lo que demuestra la intención del acusado dirigida a ocasionar la muerte de otra persona distinta a su esposa, (al presunto ladrón ocasional), pero por circunstancias ajenas a su voluntad resulta muerta es su esposa, pues el acusado no tomó una actitud adecuada ante la convicción de encontrar a un delincuente dentro de su casa, ese delincuente que él se apresuró a buscar para darle muerte, pues lo buscaba armado con el dedo en el gatillo para hacerse justicia por sus propias manos, ya que ni siquiera se encontraba ante un estado de necesidad, de intenso dolor o en legítima defensa.
En este mismo orden de ideas, observa esta Sala que el acusado no se encontraba frente a circunstancias que lo hubieren eximido de responsabilidad como : 1.- Agresión ilegítima por parte del que resulta ofendido por el hecho; 2.-Necesidad de medio empleado para impedirla o repelerla y 3.- Falta de provocación suficiente de parte del que pretenda haber obrado en defensa propia, entre otras, NO CONCURREN en este caso ninguna causa de justificación a lo que se contrae el artículo 65 del Código Penal, vigente para el momento en que ocurrieron los hechos el cual establece:
“Artículo 65.- No es punible:
1º. El que obra en cumplimiento de un deber o en ejercicio legítimo de un derecho, autoridad, oficio o cargo, sin traspasar los límites legales.
2º. El que obra en virtud de obediencia legítima y debida…
3º.El que obra en defensa de su propia persona o derecho, siempre que concurran las circunstancias siguientes:
1º Agresión ilegítima por parte del que resulta ofendido por el hecho.
2º. Necesidad de medio empleado para impedirla o repelerla.
3º Falta de provocación suficiente de parte del que pretenda haber obrado en defensa propia.
Se equipara a la legítima defensa el hecho con el cual el agente, en el estado de incertidumbre, temor o terror, traspasa los límites de la defensa.
4º El que obra constreñido por la necesidad de salvar su persona, o la de otro, de un peligro grave o inminente, al cual no haya dado voluntariamente causa, y que no pueda evitar de otra modo.”
Con base a lo anterior, considera esta Alzada, que no se dan en este caso ninguno de los supuestos antes mencionados, ni siquiera el estado de incertidumbre, temor o terror, debido a que una persona en estas circunstancias no hubiese procedido a salir a buscar al ladrón que creía metido dentro de su casa, más bien se hubiera escondido o llamado inmediatamente a cualquiera de los Cuerpos de Seguridad del Estado, como es el deber ser; todos éstos análisis nos lleva a considerar que, de haber encontrado a un desconocido dentro de su casa, le hubiera disparado a matar, que fue lo que hizo, él accionó el arma, ya que el tipo de arma de fuego utilizada, según los expertos, las máximas de experiencias y la sana crítica, como dijimos, debe ser accionada para que se produzca el disparo, repetimos, el encausado accionó el arma creyendo que era un ladrón y se sorprendió al ver caer a su esposa, quien se le abalanzó y a quien no alcanzó a ver dado a la oscuridad del lugar, como lo manifestaron tanto el ciudadano José Antonio González Reyes y las victimas, en sus declaraciones.
Así las cosas, la razón de querer darle muerte a un delincuente, es precisamente que en varias oportunidades (tres veces) lo habían robado en su casa, claro que esto no es una causal de justificación, por cuanto es bien conocido por todos, que nadie absolutamente nadie, ninguna persona puede, ni debe hacerse justicia por sí mismo, por que para eso existen leyes y procedimientos establecidos para resguardar la integridad física, la vida y bienes patrimoniales de los ciudadanos, así como cuerpos de seguridad garantes de que esto se cumpla. A manera de ampliar lo antes expuestos, traemos a colación extractos del contenido de los siguientes fallos del máximo Tribunal de la República Bolivariana de Venezuela, a saber:
1.- Sentencia dictada en fecha 11 de Octubre de 2000, por el Tribunal Supremo de Justicia, Sala de Casación Penal, Ponencia del Magistrado ALEJANDRO ANGULO FONTIVEROS, con ocasión del Recurso de Casación interpuesto por la Defensa del acusado MILAGROS OSORIO WEVER, contra la decisión del Juzgado Superior Primero en lo Penal del Segundo Circuito de la Circunscripción Judicial del Estado Portuguesa, constituido por los jueces asociados CARMEN XIOMARA BELLERA Y PASTOR HERRERA, el 16 de Septiembre de 1998, que Condenó al procesado ARNALDO ENRIQUE GALINDEZ, a la pena de DOCE AÑOS DE PRESIDIO y las accesorias legales correspondientes, por la comisión del delito de HOMICIDIO INTENCIONAL, tipificado en el artículo 407 del Código Penal vigente para la época, expresando la sentencia in comento:
“ En el fallo recurrido el sentenciador valoró como indicio la declaración del procesado y establece “se desprende que efectivamente el ciudadano Arnaldo Enrique Galíndez estuvo en el lugar de los hechos y cuando llegó al local ya estaba prevenido de que una persona desconocida se encontraba en dicho local.... ”
“La Ley no define lo que deba tenerse como confesión, pero esta Sala ha admitido en reiteradas sentencias que confesar es el reconocimiento hecho por el declarante de haber sido autor, cómplice o encubridor del hecho o delito que se le atribuye, es decir, el libre reconocimiento de ser el autor del presunto hecho delictuoso que se averigua…” (Negrillas de esta Sala).
2.- Sentencia Nº 41 de Sala de Casación Penal, del Tribunal Supremo de Justicia, Expediente Nº C06-0533, de fecha 22 de Febrero de 2007. Tema: Aberratio Ictus o error en golpe. (sic), de la cual cito: “En el presente caso, se configura lo que se denomina en doctrina “una aberratio ictus o error en golpe”, que se suscita cuando el sujeto activo dirige la acción hacia una persona determinada, pero ésta recae en una distinta.
Motivó esta causa la intención del acusado de matar al ciudadano Eduardo Quintero y no a la ciudadana Yaneska Díaz Meza, quien falleció como consecuencia de tal acción.
El referido error en el golpe no afecta de modo alguno la intencionalidad del acto cometido por el acusado, el cual debió subsumirse, como se dijo antes en el tipo penal de Homicidio Intencional con error en la persona. Ciertamente, el supuesto antes indicado, no exime de responsabilidad penal al sujeto activo, pero si incide sobre la aplicación de la dosimetría penal, ya que en los casos donde se presente el supuesto antes referido, el juez tiene el deber de omitir las circunstancias agravantes existentes y aplicar las circunstancias atenuantes si las hubiere, tal como lo establece el artículo 68 del Código Penal venezolano, que dispone: “Cuando alguno por error, o por algún otro accidente, cometa un delito en perjuicio de persona distinta de aquella contra quien había dirigido su acción, no se le imputarán las circunstancias agravantes que dimanen de la categoría del ofendido o lesionado, o de sus nexos con éste, pero sí las que habrían disminuido la pena del hecho si lo hubiera cometido en perjuicio de la persona contra quien se dirigió su acción…” (Negrillas, cursiva y subrayado de esta Sala accidental).
3.- Sentencia de la Sala de Casación Penal del Tribunal Supremo de Justicia, de fecha 06 de Diciembre del año 2005, dictada por el Magistrado ponente Doctor ELADIO RAMON APONTE APONTE, con ocasión del Recurso de Casación interpuesto por el ciudadano Fiscal Tercero del Ministerio Público de la Circunscripción Judicial del Estado Sucre, ABG. JESUS MANUEL MANEIRO ROSILLO, contra la decisión dictada por la Corte de Apelaciones del Circuito Judicial Penal del Estado Sucre, de fecha 21 de Octubre de 2004, que Condenó al ciudadano Yanci José Brito Villegas, titular de la Cédula de Identidad Nº V-9.939.696, a cumplir la pena de presidio (sic) de cinco (05) años por el delito de HOMICIDIO CULPOSO, previsto y sancionado en el artículo 411 eiusdem, la cual señala:
(sic) “La Sala para decidir observa:

El artículo 407 del Código Penal establece:

“El que intencionalmente haya dado muerte a alguna persona, será penado con presidio de doce a dieciocho años”
De la disposición anteriormente transcrita se desprende que la conducta tipificada en el delito de homicidio intencional comprende la concurrencia de los siguientes elementos: a) la acción de una persona que le produce la muerte a otra; b) la expiración de la vida de la víctima como consecuencia de la acción; y c) la intencionalidad o dolo del sujeto activo de realizar la acción, como elemento básico de este tipo penal.
Ahora bien, el principio de que no hay acción sin culpa, corresponde al requerimiento del elemento subjetivo o psicológico del delito; según dicho principio, ningún hecho o comportamiento humano es estimado como acción sino es el fruto de una decisión; en consecuencia, no puede ser castigado como tal si no es intencional, esto es, ejecutado con conciencia y voluntad por una persona capaz de comprender y de querer realizar la acción.
A juicio de la Sala, los hechos establecidos por el Tribunal de Primera Instancia constituyen el delito de homicidio intencional y no es el delito de homicidio culposo, como lo calificó la Corte de Apelaciones…”
“En base a los razonamientos anteriormente expuestos, el Tribunal Supremo de Justicia, en Sala de Casación Penal, administrando justicia, en nombre de la República y por autoridad de la Ley hace los pronunciamientos siguientes: 1)…omissis.; 2)…omissis y 3) Se ratifica la sentencia del Tribunal Primero de Juicio (mixto) del mismo Circuito Judicial Penal del 1ª de abril de 2004, que condenó al ciudadano Yanci José Brito Villegas, a cumplir la pena de doce años de presidio más las accesorias correspondientes, por la comisión del delito de homicidio intencional, con error en persona, tipificado en el artículo 407 del código penal, en concordancia con el artículo 68 eiusdem…”

Por otra parte, esta Sala Accidental no comparte el criterio del recurrente, quien afirma que no hay pruebas de la culpabilidad del encausado JOSE ANTONIO GONZALEZ REYES, por cuanto existen en autos pruebas fehacientes de la comisión de un hecho punible tipificado en la Ley Penal como Homicidio, quedando demostrada la intención del encausado en cometer el hecho en la persona de un presunto ladrón, no en la persona de su cónyuge, de lo cual se evidencia de las actas procesales, que los cónyuges mantenían relaciones normales como marido y mujer, como cualquier matrimonio de nuestra sociedad, lo que nos lleva a considerar que estamos en presencia del supuesto contenido en el artículo 68 de la Ley Sustantiva Penal, vigente para el momento en que ocurrieron los hechos, y vigente en la actualidad el cual prevé:

“Artículo 68.- Cuando alguno por error, o por algún otro accidente, cometa un delito en perjuicio de persona distinta de aquella contra quien había dirigido su acción, no se le imputarán las circunstancias agravantes que dimanen de la categoría del ofendido o lesionado o de sus nexos con éste, pero sí las que habrían disminuido la pena del hecho si lo hubiera cometido en perjuicio de la persona contra quien se dirigió la acción” (Negrillas, cursiva y subrayado de esta Sala)

En este sentido, otra de las circunstancias que nos lleva a deducir que el encausado JOSE ANTONIO GONZALEZ REYES, tenía la intención de matar al presunto ladrón que creía encontrar dentro de su casa es la acción sumamente peligrosa asumida por el encausado, quien al oir ruidos en el portón de su casa, que da acceso al estacionamiento, cuando abrieron y cerraron el portón, que según su propia confesión, buscó su arma la montó (sic) “como siempre lo hacía en situaciones normales” y salió dispuesto a disparar lógicamente, por cuanto traía el dedo en el gatillo; en este sentido, traemos a colación parte de la Sentencia dictada por el Tribunal Supremo de Justicia, Sala de Casación Penal, Ponencia del Magistrado DOCTOR ALEJANDRO ANGULO FONTIVEROS, con ocasión del Recurso de Casación interpuesto por la ciudadana ABG. JACKELINE SANDOVAL ESCOBAR, en su carácter de Fiscala Trigésima Primera del Ministerio Público de la Circunscripción Judicial del Área Metropolitana de Caracas y el abogado HEBER ALBERTO SULBARAN MUÑOZ, en su carácter de apoderado judicial de la parte acusatoria, contra la decisión de la Corte de Apelaciones del Circuito Judicial Penal de la Circunscripción Judicial del Área Metropolitana de Caracas, dictada en fecha 17 de abril del año 2000, que CONDENO al ciudadano imputado ROBERT ALEXANDER TERAN LOPEZ, identificado en el referido fallo, a cumplir la pena de CINCO AÑOS OCHO MESES, TRES DIAS Y DIECINUEVE HORAS DE PRISIÓN, y las accesorias de ley por los delitos de HOMICIDIO CULPOSO, SIMULACIÓN DE HECHO PUNIBLE Y OMISION DE SOCORRO, previstos en los artículos 411,240 y 440 del Código Penal, el cual citamos:
“…Dada la tan peligrosa acción del imputado ¿por qué no considerar el “animus necandi” o deseo de matar? Es evidente que la acción desplegada por el imputado fue idónea para matar.”
Es indiscutible que se está en presencia de un homicidio
intencional…”
Por otra parte, esta Sala Accidental, pasa a valorar las pruebas promovidas y evacuadas por las partes del proceso, adminiculando cada una de ellas, conforme lo ordena el Tribunal Supremo de Justicia, en Sala de Casación Penal, con Ponencia de la Magistrada Blanca Rosa Mármol de León, en su fallo proferido con ocasión del Recurso de Casación interpuesto por el Defensor Privado abogado JUAN FRANCISCO MORALES MONTAGNE y el apoderado judicial de las victimas, abogado ANTONIO SOSA GARCIA, en fecha 14 de Abril de 2004, en el sentido de que las pruebas ya evacuadas se estimarán en cuanto beneficien al reo, conforme las disposiciones del Código de Enjuiciamiento Criminal, vigente para el momento en que ocurrieron los hechos y serán valoradas y adminiculadas con todos los efectos de ley, en los siguientes términos:
Resulta plenamente demostrado en los autos que el día 08 de Enero de 1998, en horas de la noche, aproximadamente a las 10:30 p. m, la ciudadana CARMEN ZORAIDA SÁNCHEZ DE GONZALEZ, dejó de existir a consecuencias de un disparo producido por proyectil de un arma de fuego que recibiera en la región supra-orbital interna derecha, por parte de su legítimo cónyuge quien confesó que la muerte se produjo de manera accidental, dado que al momento en que ocurrieron los hechos, el arma de fuego que portaba se le disparó, cuando se le abalanzó una persona y le dio un golpe en la mano lo que produjo el disparo, dándose cuenta de que se trataba de su esposa cuando la persona cae al suelo.
En este sentido, con las circunstancias narradas y todos y cada uno de los elementos de convicción insertos en la presente causa, queda configurado plenamente el delito de HOMICIDIO INTENCIONAL SIMPLE CON ERROR EN PERSONA, como lo prevé y sanciona el artículo 407 del Código Penal, vigente para el momento en que ocurrieron los hechos, hoy artículo 405 eiusdem, en concordancia con las circunstancias atenuantes establecidas en los artículos 68, 74, ordinales 2° y 4º todos del citado Código, vigente para la época en que sucedieron los hechos, y que siguen vigente en la actualidad, disentimos con sumo respeto del criterio de Homicidio Intencional calificado en la persona de su cónyuge, como había sido decidido por otros sentenciadores, pues es criterio de esta Alzada, que en el caso in examine, la “intencionalidad” propiamente dicha en el sujeto activo, es decir, en el cónyuge de la hoy occisa, ciudadano JOSE ANTONIO GONZALEZ REYES, no quedó demostrada en cuanto a ella, pero si en cuanto al delincuente o ladrón que pensaba el encausado conseguir en el estacionamiento de su casa, y eso se deduce de la declaración del encausado, quien manifestó que al oir ruidos en el portón de su residencia, que da acceso a dicho estacionamiento, toma su arma de fuego, la carga con sus respectivos proyectiles, como lo hacía en situaciones normales, la prepara para disparar y sale a buscar a la persona que el considera que se encuentra dentro de su casa (presunto ladrón), portando el arma de fuego, con el dedo en el gatillo, preparado para disparar y esta convicción emerge, de la propia confesión calificada del acusado la cual no fue desvirtuada, por elemento de convicción alguno, debido en primer lugar, que no hubo testigos presenciales del hecho punible, nadie estaba presente, nadie vio como ocurrieron los hechos, como se desprende de las propias actas procesales, no existen pruebas fehacientes que evidencien amenazas de muerte por parte del acusado, a su cónyuge, pero existe la declaración del encausado cuando fue interrogado por el funcionario instructor, a quien le manifestó de que en tres oportunidades se le metieron a su casa a robar y que él formuló la denuncia por ante la denominada P.T.J en ese tiempo (folio 16, Pieza Nº 02), de lo cual no existe evidencia en los autos, de las respectivas denuncias, pero el mismo acusado afirma que el salió de su casa hacia el portón al oir ruido, portando el arma de fuego y en posición lista para disparar, lo que nos demuestra su intención en darle muerte a la persona que creía que se encontraba en su casa robando, pues de otro modo, no saldría a buscar al ladrón, podría haber preparado su arma de fuego, como medida de prevención, pero lo prudente hubiere sido, quedarse a esperar mientras avisaba a las autoridades o a sus padres y solo pudiera haber utilizado su arma de fuego en aquellas circunstancias permitidas por la Ley Penal, entre ellas, las enumeradas anteriormente (art. 65 Código Penal antes y después de la Reforma), por cuanto nadie puede hacerse justicia por sus propias manos.
Aunado a lo anterior, los motivos que pudiera tener el encausado en matar al supuesto ladrón, es precisamente el hecho de que en varias oportunidades se le habían metido a robar y lo habían robado efectivamente, según emerge de su propia declaración (folio 16, pieza 02). En cuanto a su esposa, su intención no era la de darle muerte a ella, por eso el error en la persona, el creía que había matado al ladrón y resultó muerta fue su cónyuge, pues de las actas procesales que conforman la presente causa se evidencian comentarios de que existía problemas entre ellos “como cualquier matrimonio normal y corriente”, no existen por tanto, suficientes elementos de convicción como para considerar la muerte de la ciudadana CARMEN ZORAIDA SANCHEZ DE GONZALEZ, como si se tratara de un HOMICIDIO INTENCIONAL, bien sea, Simple o Calificado, pues es criterio de esta Sala, que existe “duda razonable” específicamente en cuanto a la intencionalidad del acusado en darle muerte a su esposa, pues las evidencias nos llevan a considerar la intención de matar a un sujeto desconocido, que pensaba el encausado que lo estaba robando, en ningún momento a su esposa, de quien manifestó querer mucho, por tanto, es lógico pensar y de eso tenemos la convicción, de que este ciudadano JOSE ANTONIO GONZALEZ REYES, ante el inminente peligro de ser atacado, de ser robado nuevamente por un delincuente, ya que reiteradamente, al parecer, se le habían metido a su casa a robar, haya salido armado al escuchar el portón que da acceso al estacionamiento de su casa que lo abrieron y lo cerraron, como lo manifestó el acusado en su confesión rendida ante el Cuerpo Técnico de Policía Judicial (PTJ), hoy Cuerpo de Investigaciones Cientificas, Penales y Criminalisticas (CICPC) Delegación del Estado Cojedes y ratificada por el mismo acusado, ante el extinto Tribunal Segundo Penal y de Salvaguarda del Patrimonio Público de la Circunscripción Judicial del Estado Cojedes, que en esa oportunidad llevaba el caso, y fue sorprendido por su esposa a quien el creía en esos momento bañándose, y cuando ella, se le abalanzó a él, disparó pensando que era un ladrón, vale decir, dirigió su acción contra un posible delincuente y resultó muerta en vez de aquel, su esposa.
En ese orden de ideas tenemos la convicción de que el encausado accionó el arma, primero por el resultado del INFORME PERICIAL, punto 1.3 que trata sobre la Experticia de Análisis de Trazas de Disparo (A.T.D), signado con el Nº 9700-028-018, de fecha 15-01-98, practicado por el experto Lic. CARLOS LUIS CASTILLO, adscrito en esa oportunidad al Cuerpo Técnico de Policía Judicial, hoy Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalisticas (folio 55, pieza 02), el cual “no descarta la posibilidad de que la persona disparó o manipuló un arma de fuego y en la muestra de la ciudadana Carmen Zoraida Sanchez de Reyes, se detectó la presencia de Plomo, Antimonio y Bario, el cual es indicativo de que la persona disparó o manipuló un arma de fuego recién disparada” (Sic) (Negrillas de esta Sala), aunado a las máximas de experiencia y a la sana crítica, que aplicamos en este caso, dentro del marco de competencia que nos otorga la Ley, así que descartamos el hecho de que al encausado se le accionó el arma, de manera accidental, pues él tenía la intención de matar al presunto ladrón motivado a que ya en varias oportunidades lo habían robado, pero a su esposa no, pues nos preguntamos ¿Qué motivos tendría el acusado en darle muerte a su esposa?, eso no se demostró a lo largo del proceso, la representación Fiscal del Ministerio Público de este Estado, no expresó ni demostró los motivos que llevaron al acusado a darle muerte a su cónyuge, máxime cuando la mayoría de los testigos como lo mencionaremos próximamente han sido hábiles y contestes en manifestar que las peleas de estos esposos eran normales como la de cualquier matrimonio e igualmente afirmaron que en el momento en que ocurrieron los hechos, los esposos GONZALEZ SANCHEZ, no habían sostenido ningún tipo de discusión, como para suponer que el hecho ocurrió por un arrebato de violencia, o por un arrebato de celos, hecho que tampoco quedó demostrado en autos, es por lo que consideramos que estamos en presencia de un homicidio intencional con error en persona, ya que la intención de matar en el encausado va dirigida hacia una persona distinta a su esposa, lo que emerge de la confesión calificada del acusado y de las pruebas presentadas.
Otro de los elementos que descarta la posibilidad de que el encausado haya tenido la intención de matar a su cónyuge, es que la occisa no presentaba en su cuerpo ni moretones, ni golpes, nada que nos haga suponer maltratos físicos previos, solo presentaba el tatuaje originado por el impacto de la bala, tal y como consta en el Resultado del Protocolo de Autopsia, inserto al folio193, N° AF-0498, de fecha 09-01-98, de la Primera Pieza, suscrito por el Anatomopatólogo Carlos Pérez Mayol, al cadáver de Carmen ZORAIDA SÁNCHEZ DE GONZÁLEZ, el cual determina que la Causa de la Muerte: Fue por fractura y Hemorragia intracraneal debido a herida por arma de fuego, y de ésta, así como de las demás actas procesales no se evidencian golpes, ni moretones, ni maltrato físico en el cuerpo de la misma.
En consecuencia, estamos en presencia de un Homicidio Intencional Simple con error en la persona, dada la confesión del mismo acusado, entre otras cosas, al manifestar el modo como cargó el arma de fuego y su disposición de matar, al salir a buscar al presunto ladrón apuntando el arma de fuego debidamente cargada, motivado a que lo habían robado en varias oportunidades, al asumir una actitud bastante peligrosa, que nos hace considerar el animus necandi o deseo de matar, delito éste, tipificado en el artículo 407, en concordancia con las circunstancias atenuantes establecidas en los Artículos 68, 74, ordinales 2º y 4º todos del Código Penal vigente para el momento en que ocurrieron los hechos, hoy artículos 405, 68, 74 ordinales 2 y 4 del citado Código actualmente vigente, los cuales establecen:

Artículo 407.- (Art.405 actual) “El que intencionalmente haya dado muerte a alguna persona será penado con presidio de doce a dieciocho años.”
Artículo 68.- (Art. 68 actual) Cuando alguno por error, o por algún otro accidente, cometa un delito en perjuicio de persona distinta de aquella contra quien había dirigido su acción, no se le imputarán las circunstancias agravantes que dimanen de la categoría del ofendido o lesionado o de sus nexos con éste, pero sí las que habrían disminuido la pena del hecho si lo hubiera cometido en perjuicio de la persona contra quien se dirigió la acción.” (Negrilla y Subrayado de esta Sala).

Artículo 74. (Art. 74 actual) Se considerarán circunstancias atenuantes que, salvo disposiciones especiales de la ley, no dan lugar a rebaja especial de pena, sino a que se las tome en cuenta para aplicar, ésta en menos del término medio, pero sin bajar del límite inferior de la que al respectivo hecho punible asigne la ley, las siguientes: (Negritas y Subrayado de esta Sala)
1. …(Omissis)
2. No haber tenido el culpable la intención de causar un mal de tanta gravedad como el que produjo. (Esto, en cuanto a la muerte de su cónyuge, ya que el encausado no tenía la intención de matar a su esposa, de causar ese mal de tan excesiva gravedad ).
3. …(Omissis)
4. Cualquier otra circunstancia de igual entidad que a juicio del tribunal aminore la gravedad del hecho. (Las mismas disposiciones aparecen contempladas en los artículos 68 y 74 respectivamente del Código Penal hoy vigente).

Ahora bien, entre las evidencias de interés criminalístico, se encuentra la confesión calificada del acusado, quien manifestó que el disparo se produjo de manera accidental, entendiéndose por confesión calificada, en el procedimiento penal “la que presta el reo para reconocerse como autor o participe del hecho delictivo; pero manifestando a la vez los motivos que atenúan o excusan su responsabilidad”. (Abg. Manuel Osorio. Diccionario de Ciencias Jurídicas, Políticas y Sociales. Prólogo del Dr. Guillermo Cabanellas, Editorial Obra Grande S.A. Constituyente 1963. Montevideo Uruguay).
Aunado a ello, tenemos las declaraciones de los hijos de la occisa Mariela del Carmen González Sánchez y José Antonio González Sánchez (victimas indirectas) quienes declararon sin juramento que el homicidio en cuanto a su progenitora ocurrió de manera accidental, esto es de suma importancia para todo administrador de justicia, pues para decidir cualquier controversia debe “tomarse en cuenta la primacía de los derechos e intereses de las victimas” y aquí en este proceso mal se puede decidir de manera contraria a lo que manifiesten las víctimas indirectas en este caso son los hijos de la occisa, quienes han manifestado a lo largo del proceso, incluso en la audiencia oral celebrada en esta Sala, de que la muerte de su progenitora Carmen Zoraida Sánchez de González, se produjo de manera “accidental” y a quienes es deber del Estado proteger y es que en realidad en autos no aparece elemento de convicción de certeza, que permita acreditar, sin dudas, que el acusado José Antonio González Reyes, haya dado muerte a su esposa, es por ello que nos inclinamos a pensar que si bien es cierto existen argumentos y elementos probatorios para considerar el “animus necandi” o ánimo de matar, en el encausado, no es menos cierto que su acción no iba dirigida a su esposa sino a cualquier otra persona, por lo que es criterio de esta Sala apartarse de la calificación jurídica dada de Homicidio Intencional en la persona de su cónyuge, por la de Homicidio Intencional Simple con Error en la Persona.

Cabe destacar el criterio doctrinario que a este respecto nos trae el Tratado de Derecho Penal, Parte General, del DR. JESUS ORLANDO GOMEZ LOPEZ. TOMO III, BOGOTA COLOMBIA, 1982, referida a los TIPOS DOLOSOS, que a continuación se especifican:

“En el mundo interno y social, el hombre, antes de obrar, se anticipa mentalmente en un marco general del suceso; luego selecciona los medios y formas de actuación, y, por último, pone en movimiento, merced a su voluntad, los mecanismos materiales para producir el acto; este repetido esquema se presenta en todas las verdaderas acciones del hombre con mayor o menor intensidad…”
“…Si el autor se ha propuesto dar muerte a determinada persona, pro por confusión da muerte a otra, estaremos ante un homicidio doloso consumado, pues se quería dar muerte a una persona y ese resultado se ha obtenido.”
“Si el resultado es uno solo: muerte de otra persona (porque por error en la identidad de la victima se dio muerte a persona distinta) estaremos ante un hecho doloso consumado”

Así pues, según la opinión del DR. HERNANDO GRISANTI AVELEDO, en su Libro “MANUAL DE DERECHO PENAL” PARTE ESPECIAL VIGESIMA EDICION, de fecha 13 de Mayo de 2002, especifica de manera clara lo relacionado al Homicidio Intencional Simple, a saber: “El homicidio intencional simple es la muerte de un hombre, de un individuo de la especie humana, dolosamente causada por otra persona física e imputable, siempre que la muerte del sujeto pasivo sea exclusivamente el resultado de la acción u omisión realizada del agente.”. Así mismo, explica los elementos, requisitos o condiciones para que se configure el homicidio intencional: A) Destrucción de una vida humana…B) Intención de matar (animus necandi).., ¿Cómo se determina si el agente tenía intención de matar…? Estos datos entre otros son los siguientes: a) La ubicación de las heridas, según estén localizadas cerca o lejos de los órganos vitales (En el caso sub-júdice, observa esta Sala que la herida producida por el proyectil del arma de fuego Calibre 38, fue en un órgano vital como la cabeza, específicamente en la parte superior del ojo derecho de la victima, tal y como consta en la experticias practicadas y que corren insertas en las actas procesales respectivas. b)….(omissis) .c)Las manifestaciones del agente, antes y después de perpetrado el delito (En el caso en concreto, el encausado manifestó que había solicitado su porte de arma por que se la pasaban robándolo en su casa y al oir ruido en el Portón que da acceso al estacionamiento de su residencia, montó el arma de fuego “como siempre lo hacía en situaciones normales” y salió para el lugar con el arma cargada por que lo habían robado varias veces, es decir, se evidencia que salió a buscar al presunto ladrón con el dedo en el gatillo del arma en posición de disparo, lo que nos da a suponer que si hubiera conseguido al ladrón igual lo hubiese matado.) d)…Omisis. e) Examen del medio o instrumento empleado por el sujeto activo, para precisar si su intención era de lesionar o de matar al sujeto pasivo. ( En el caso que nos ocupa, el encausado utilizó un arma de fuego Calibre 38, la cual para dispararse tiene que ser accionada por su portador según análisis de los expertos, máximas de experiencia y sana crítica). C) …es menester que la muerte del sujeto pasivo sea el resultado, exclusivamente, de la acción u omisión del agente…(La conducta positiva del encausado fue plenamente suficiente por sí sola para causar la muerte de su esposa, aunque esta haya sido por error) D) es indispensable, por último, que exista una relación de causalidad entre la conducta positiva o negativa del agente y el resultado típicamente antijurídico, que debe ser la muerte del sujeto pasivo”.
De lo anterior, observa esta Sala que en el caso sub-júdice, se dan los supuestos del Homicidio Intencional Simple, con la atenuante de que hubo error en la persona a quien se quería dar muerte, que en el presente caso, no era a su cónyuge, pues se sorprendió al verla tirada en el suelo.
En este orden de ideas, consideramos que la intención de matar en el acusado o animus necandi quedó demostrada, cuando este ciudadano tomó el arma de fuego de su propiedad, la montó y salió apuntando de manera certera hacia el portón que da acceso al estacionamiento de su casa, esa actitud peligrosa asumida por el encausado, aunado a los demás elementos antes descritos, evidencia su intención de matar, al sujeto que pensaba encontrar robando dentro de su casa, por lo que ante la sorpresa que se le presentó cuando su esposa se le abalanzó encima, según dice en su confesión, disparó sin reparo a matar, pues la trayectoria balística practicada por los expertos no deja lugar a dudas, que fue un disparo a próximo contacto y en la parte superior del ojo, órgano vital, de lo cual cuando una persona hiere en la cabeza es con ánimo de matar lógicamente, quedando descartado de que pudo habérsele escapado un tiro, debido a las características del arma de fuego, como es: tipo revolver, marca COLT´S , modelo Detective Special, calibre 38, niquelado, la cual para que se produzca un disparo de la misma, es necesario manipularla, accionarla, siendo imposible que por un simple golpe se escape un tiro con tanta facilidad, según lo manifestado por los expertos en balística, que el arma de fuego tuvo que haber sido accionada, tal y como se evidencia de las experticias respectivas practicadas al arma de fuego, propiamente dicha.
Así pues, la Tipicidad, se encuentra demostrada en las pruebas testimoniales y documentales analizadas en el punto sobre el cuerpo del delito, ya que la conducta ejecutada por el acusado encuadra perfectamente en el tipo penal de Homicidio Intencional Simple con error en Persona, previsto y sancionado en el Código Penal venezolano vigente para la fecha que sucedieron los hechos y que hasta la fecha no ha tenido modificación, en sus Artículos 407, con las circunstancias atenuantes establecidas en los Artículos 68, 74, ordinales 2º y 4º ; hoy artículos 405, 68, 74 ordinales 2º y 4º y 408, cuyos contenidos no fueron reformados.
Una vez emitidos importantes criterios doctrinarios, y jurisprudencias patrias que nutren la presente decisión y que se consideran de vital importancia, se pasa a realizar un análisis comparativo de todas y cada una de las pruebas que conforman la presente causa, de conformidad con lo dispuesto en los artículos 236 y siguientes del Código de Enjuiciamiento Criminal vigente en el momento en que ocurrieron los hechos, en cuanto sean aplicables, tomando en consideración que con los elementos probatorios que a continuación se señalan, se determina la presencia de los elementos del delito, quedando la acción demostrada con la conducta del ciudadano JOSE ANTONIO GONZALEZ REYES, al manipular un arma de fuego; estos elementos probatorios se describen en los siguientes términos:
En virtud de la confesión calificada, rendida por el acusado JOSE ANTONIO GONZALEZ REYES, por ante el extinto Cuerpo Técnico de Policía Judicial (PTJ) y ratificada en el también extinto Tribunal Segundo de Primera Instancia Penal y de Salvaguarda del Patrimonio Público de la Circunscripción Judicial del Estado Cojedes, de lo cual ordena el artículo 247, en su parte final del Código de Enjuiciamiento Criminal, que esta debe compararse con todas las demás pruebas existentes en autos, así pues establece el mencionado artículo, en su último aparte, lo siguiente: Artículo 247.-“…Cuando la confesión fuere calificada, el Juez debe compararla con todas las demás pruebas existentes en los autos; y no podrá desechar la excepción de hecho que contenga, sino cuando a su juicio, y por los fundamentos que deberá expresar en el fallo, sea falsa o inverosímil, según las demás pruebas que arrojen los autos.”(cursivas, negrillas y subrayado nuestros).
DEL ANALISIS COMPARATIVO DE LAS PROBANZAS
En este orden de ideas, corre inserta en las actuaciones, la declaración rendida por el acusado JOSE ANTONIO GONZALEZ REYES, venezolano, de 36 años de edad para el momento en que ocurrieron los hechos, viudo, natural de Tinaquillo Estado Cojedes, hijo de JOSE ANTONIO GONZALEZ VILERA y de LILIA REYES DE GONZALEZ, titular de la cédula de identidad Nº V-5.208.923 y residenciado en la Avenida Bolívar, casa Nº 9-57 de Tinaquillo Estado Cojedes, por ante el Juzgado Segundo de Primera Instancia en lo Penal de la Circunscripción Judicial del Estado Cojedes, en fecha 09 de Febrero del año 1998, sin juramento, libre de presión y apremio, impuesto del motivo de su comparecencia y del Precepto Constitucional que lo exime de declarar contra si mismo, manifestó estar dispuesto a declarar, seguidamente se le leyó su declaración rendida por ante el extinto Cuerpo Técnico de Policía Judicial de esta ciudad (hoy Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalisticas) la cual corre inserta al folio 131 Pieza 01 de la presente causa y declaró: “Ratifico en todas sus partes esa declaración que se me acaba de leer por ser la misma que para esa fecha rendí por ante la PTJ de esta ciudad, y en la cual me acojí (sic) al Precepto Constitucional de esta ciudad (sic) por ser mi voluntad declarar por ante éste.-Estando en la sala de mi casa viendo televisión aproximadamente a las 10:30 p.m. mi esposa me llamó a comer, inmediatamente fui a comer, ella entró a nuestro cuarto, cuando estoy terminando de comer, sale del cuarto, y me dice “ME VOY A BAÑAR”, termino de comer y me voy a la sala de nuevo a ver televisión, cuando viene mi hija pequeña la menor y me dice que le colocara un micro hondas que la mamá tenía en el cuarto, me paré a buscar el micro hondas para colocarlo en la cocina, en ese momento oí el portón que da acceso al estacionamiento de mi casa que lo abrieron y lo cerraron, coloqué el micro hondas a la cocina entré de nuevo al cuarto y busqué mi arma, salí por la puerta trasera de mi casa, eso estaba en total oscuridad, ya todos en la casa de mi mamá estaban durmiendo, por la oscuridad imperante monté el arma como siempre lo hacía en situaciones normales, cuando llegué al portón lo abrí, y una persona se me avalanzó y me dio un golpe en la mano, por el golpe el arma se accionó, cuando la persona cae al suelo es que me doy cuenta que era mi esposa, empiezo a gritar desesperado pidiendo auxilio, el arma la tiré no recuerdo donde, con el primero que hablé fue con mi padre, le comenté más o menos lo ocurrido, después no recuerdo más, entré a una especie de shock, se que habían persona pero no quienes eran en realidad. Eso es todo”. (Sic) (negrillas y cursiva de esta Salas). Quien a la primera pregunta que le formulara el funcionario instructor ¿Diga ud el nombre de su esposa? Contestó: CARMEN ZORAIDA SANCHEZ. A la segunda pregunta ¿Diga si tiene conocimiento por que motivos la ciudadana CARMEN ZORAIDA SANCHEZ (Occisa) lo golpeó en la mano? Respondió: “No lo se a lo mejor se sorprendió”. A la cuarta pregunta ¿Diga Ud si antes de suceder todo esto con la ciudadana CARMEN ZORAIDA SANCHEZ, (occisa) sostuvo alguna discusión” Contestó: “Ninguna discusión”. A la pregunta: ¿Diga Ud. O explique al Tribunal como era su relación con la ciudadana CARMEN ZORAIDA SANCHEZ?. Contestó: Una relación normal, como marido y mujer, nos queríamos mucho, una relación donde había mucho amor, mucho cariño.” A la pregunta: ¿Diga Ud. Si cuando salió al garaje de su casa con el arma montada no preguntó quien se encontraba allí? Contestó: “Yo salí sin preguntar”.
Esta declaración se aprecia y se valora, ya que no fue impugnada en forma válida alguna, fue rendida cumpliendo las formalidades de Ley, por tal motivo se le da pleno valor probatorio en relación al hecho de la muerte de la occisa, ciudadana CARMEN ZORAIDA SANCHEZ DE GONZALEZ, sin embargo es evidente que tal probanza no es suficiente por si sola para establecer responsabilidad del ciudadano JOSE ANTONIO GONZALEZ REYES, siendo adminiculada la declaración del acusado con el contenido de otras probanzas, de la manera que sigue: 1.- Con la Trascripción de Novedad, (inserta al folio 5 de la Primera Pieza), llevada por el Cuerpo Técnico de Policía Judicial, Delegación del Estado Cojedes, del día Ocho de Enero de Mil Novecientos Noventa y Ocho, la cual dice: RECEPCION TELEFONICA/ Recibe la misma el Detective Elías RODRIGUEZ, de parte del Inspector Jefe Elia PÉREZ, jefe de los Servicio del Destacamento dos de Tinaquillo Estado Cojedes, quien informa que en el hospital Joaquina de Rotondaro de dicha población: “ingresó el cuerpo sin vida de una persona de sexo femenino , quien en vida respondía al nombre de Carmen Zoraida SÁNCHEZ”., nos confirma la muerte de la hoy occisa CARMEN ZORAIDA SANCHEZ DE GONZALEZ, más no demuestra la intención del acusado, en ocasionar la muerte de su esposa, ni los motivos que tuvo para matarla, pero si demuestra que el acusado le dio muerte a su esposa, cuando salió armado para el portón para ver quien estaba allí, por que el mismo dice en su declaración, el mismo lo confiesa justificando que había sido accidental: “… por el golpe el arma se accionó, cuando la persona cae al suelo es que me doy cuenta que era mi esposa”. (Subrayado de esta sala)
Este elemento se aprecia y valora de conformidad con el artículo 279, Ordinal 1° del Código de Enjuiciamiento Criminal, como una presunción demostrativa del hecho cuestionado, al no ser suficiente por si sola para estimarla como plena prueba, al deducirse de ella, la información que recibió el cuerpo policial acerca de que la ciudadana CARMEN ZORAIDA SÁNCHEZ ingresó sin vida al Hospital de la localidad.
2.- Con las Actas Policiales y las respectivas Inspecciones Oculares:
-Primera: Con el Acta Policial inserta al folio 10 (Primera Pieza), suscrita por el funcionario ELIAS RODRIGUEZ, adscrito al Cuerpo Técnico de Policía Judicial, de San Carlos, en la cual se deja constancia que una vez recibida la información de que en el Hospital Joaquina de Rotondaro, ingresó el cuerpo sin vida, de una persona de sexo femenino, la misma presentando herida producida por arma de fuego, quien respondía al nombre de CARMEN ZORAIDA SÁNCHEZ, se traslada en compañía del funcionario MANABRE TOVAR, con el fin de realizar Inspección Ocular y pesquisas que conlleven al esclarecimiento de los hechos que se investigan y la Inspección Ocular, signada bajo el N° 047, que ríela a los folios 13, 14 y sus vtos., de la Primera Pieza, adjunto secuencias fotográficas (folios 16 al 26, Primera Pieza, dejando constancia entre otros detalles de:
“...Trátese de un sitio de suceso cerrado, de iluminación natural escasa/ una entrada que se halla protegida por una reja metálica, tipo rodante, pintada de color verde, con su sistema de seguridad a base de argollas para la incorporación de candados sin signos de violencias, ésta permite la comunicación al patio interior de la residencia en mención , una vez en el mismo se puede apreciar un área presentando su superficie con calcos de piedra observándose en sentido Este de dicha área sobre su superficie, una pequeña porción de arena de color amarillo, seguidamente se procede a revisar la referida arena , apreciándose sobre la superficie del calco , mezclada parcialmente con la mencionada arena, una sustancia de color pardo-rojiza, seguidamente se procede a en un segmento de gasa, la sustancia de color pardo-rojiza anteriormente mencionada; Posteriormente en ese mismo sentido y a una distancia de 23 ctms., se encuentra una entrada que se halla protegida por un portón metálico, tipo rodante, pintado de color verde con un sistema de seguridad a base de argollas para la incorporación de candados, sin signos de violencia, el mismo se encuentra abierto, éste a su vez permite la comunicación a un área que funge como garaje, una vez en el mismo se puede observar, dos vehículos automotores/tipo protector, con su sistema de seguridad a base de cerradura, sin signos de violencia/ en el interior de dicho compartimiento en sentido sur, una ventana protegida por una estructura metálica pintada de color blanco y 12 vidrios n horma rectangular , apreciándose en su segundo vidrio que se encuentra en la parte inferior derecho, una inscripción identificativa, que según sus características fue hecha con por el dedo de una persona, donde se lee: ”MUERTE”, la cual se haya adherida a una sustancia polvorienta/ en sentido Oeste por su vía principal de acceso protegida por una reja metálica pintada de color verde con su sistema de seguridad a base de cerradura, sin signos de violencia / esta permite la comunicación a un compartimiento que funge como porche, una vez en el mismos se observa en sentido Norte, una media pared, la cual conforma la estructura de matero, tipo porrón, localizándose sobre su superficie superior dos (2) balas calibre treinta y ocho (38) milímetros sin percutir, marca Cavim / otra entrada que se halla protegida por una puerta de madera de una sola hoja, tipo batiente, pintada de color marrón con un sistema de seguridad a base de cerraduras sin signos de violencia / y varios documentos en desorden. ” (Subrayado de la Sala).
Esta probanza evidencia el lugar donde ocurrieron los hechos, sitio mencionado por el acusado de autos, cuando declara: “…Estando en la sala de mi casa…en ese momento oí el portón que da acceso al estacionamiento de mi casa…salí por la puerta trasera de mi casa…Este elemento probatorio demuestra las caracteristicas del sitio del suceso, pero no prueba nada en cuanto a la intencionalidad del acusado en darle muerte a su esposa, ni aún con el escrito que dice “MUERTE” la cual se evidencia del acta policial que fue hecha con por el dedo de una persona, en un vidrio de una ventana de la casa a inspeccionar, debido a que no indica quien fue la persona que lo escribió, no fue probado y si fue escrita antes o después de la muerte de su esposa, si fue escrita después por algún visitante del lugar, nada emerge de este escrito, que demuestre la intención en el agente en dar muerte a su esposa, por que bien pudo haber escrito esas palabras algún curioso del lugar después de que ocurre el hecho. Corrobora esa prueba los dichos del acusado, al afirmar que no hubo discusión previa entre ellos, cuando su resultado arroja que no se evidencian signos de violencia por ningún lado.
Este elemento se aprecia y valora de conformidad con el artículo 279, Ordinal 1° del Código de Enjuiciamiento Criminal, como una presunción demostrativa del hecho cuestionado, al no ser suficiente por si sola para estimarla como prueba. Ahora bien, en cuanto a la palabra “Muerte”, la misma no se aprecia ni se valora ni a favor ni en contra del encausado, por las razones antes expuestas.
Segunda: Con el Acta Policial, inserta al folio 29 y su vto y su respectiva Inspección Ocular, signada bajo el N° 0048, de fecha 09-01-98, inserta al folio 32 y su Vto. , de la Primera Pieza, y adjunto a secuencias fotográficas, folios 32 al 36, practicada por los antes mencionados funcionarios al cadáver, en la cual se dejó constancia de lo siguiente:
“ Presenta una herida tipo orificio, en la parte Superciliar Interna Derecha con característica de entrada, tatuaje producido por la deflagración de la pólvora en el ojo derecho y el rostro que abarca la referida región presenta hematoma hemorrágico en ambos ojos, se toman fotografías de carácter general y de detalles, se hace la correspondiente necrodactilia de ley”.
Con este elemento se prueba el impacto del proyectil del arma de fuego en la humanidad de la hoy occisa CARMEN ZORAIDA SANCHEZ DE GONZALEZ, específicamente en la parte superciliar interna derecha, que por tratarse de un órgano vital demuestra el animo de matar en el aquí acusado, pero no a su esposa, el creía que quien se le abalanzó podría haber sido el supuesto ladrón que el esperaba conseguir, lo que corrobora los dichos del encausado en su declaración, pues consta de las actas procesales que cayó en estado de shock al darse cuenta que fue contra su esposa que se produjo el disparo, él no niega que se produjo un disparo, solo que el mismo fue accidental y no existe en las actas procesales testigo alguno que desvirtúe esta circunstancia, pero sí las experticias de rigor que abren la posibilidad de que el arma de fuego fue accionada, lo que produjo el disparo, así como las máximas de experiencia y la sana crítica de los miembros de esta Sala Accidental, en cuanto a su cónyuge la Representación Fiscal no demostró fehacientemente a lo largo del proceso, los motivos que tendría el acusado en darle muerte a su cónyuge, existiendo jurisprudencias reiteradas que afirman que uno de los elementos que pudieran probar la intencionalidad en el sujeto activo, es precisamente eso, demostrar los motivos que llevaron a esa persona a matar, eso era fundamental para la representación fiscal, a los fines de poder probar que hubo intención en el acusado en cometer el hecho punible investigado, en cambio unos de los motivos que tenía el encausado de darle muerte a quien creía dentro de su casa, era el hecho de haber sido robado en tres oportunidades. Esta prueba al ser adminiculada con la declaración del encausado se observa que efectivamente dio muerte a su cónyuge, pero no demuestra para nada la intención de hacerlo en cuanto a ella, sí en cuanto al posible “ladrón”.
Este elemento se aprecia y valora de conformidad con el artículo 279, Ordinal 1° del Código de Enjuiciamiento Criminal, como una presunción demostrativa del hecho cuestionado, al no ser suficiente por si sola para estimarla como prueba.
Tercera: Inspección Ocular N° 00118, de fecha 20 de Enero del año 1.998, inserta al folio 127, de la Primera Pieza, realizada por los funcionarios Comisario Ramón Segundo Morillo, Agente Principal Ricardo Betancourt y Guardia de Seguridad Manabre Tovar, adscritos al extinto Cuerpo Técnico de Policía Judicial (antigua PTJ) mediante la cual se deja expresa constancia de:
“El lugar a inspeccionar tratase de un sitio del suceso abierto, de iluminación artificial suficiente, correspondiente a un espacio físico / con respecto al área inspeccionada, se encuentra un poste que funge como base de sostén a las redes eléctricas, pintado de color negro y gris signado con los números (2214112), el mismo presenta en su parte superior una lámpara de alógeno, apreciándose cuando esta encendida con una iluminación suficiente (artificial); en sentido Sur, a una distancia con sesenta y tres centímetros (63 mts.) Se encuentra un poste con las mismas características / de igual forma se observa n su parte superior, una lámpara de alógeno con capacidad de voltaje para 220 voltios, la misma encendida y proporcionando una iluminación artificial suficiente.
Cuarta: Inspección Ocular Judicial realizada por el suprimido Tribunal Segundo de Primera Instancia de este Circuito Judicial Penal, al inmueble donde ocurrieron los hechos que dieron origen a la presente causa, practicada por el Tribunal de la causa y que corren insertas al folio 9 y 10, de la Cuarta Pieza, donde se deja constancia (aspectos mas importantes): Numeral 2.- “hacia la parte trasera la cual da hacia el patio de la casa se observa en total oscuridad, y se deja constancia que encima del marco de la puerta se encuentra fijado un zocate el cual se encuentra desprovisto de bombillo. Numeral 3.-“Que la parte del garage interno el cual está ubicado en el centro de los dos inmuebles o sea el inspeccionado y el señalado con el N 9-73 se encuentra el total oscuridad. Numeral 4: ° Se deja constancia igualmente que al abrir el portón penetra la luz exterior hacia el interior de dicho garaje. Numeral 5° : “Se deja constancia de que existe un poste signado con el No. 2214112, el cual se encuentra ubicado en dirección a la puerta de entrada del garaje, observándose suficiente luz eléctrica” .
Cada una de las actas que anteceden, constituyen un reconocimiento ocular que hace plena prueba de lo que dejan constancia, es decir, la primera: de las características del inmueble en el que sucedieron los hechos; la segunda: de las características de las heridas que presentó el cadáver; la tercera: de la distancia hasta el lugar de los hechos y condiciones de encendido y proporcionalidad de iluminación artificial que presenta el poste de encendido eléctrico, esto último ratificado en la Inspección Ocular Judicial realizada en el lugar de los hechos por el Tribunal de la causa, donde se deja constancia que una parte del inmueble, específicamente la parte del garage o estacionamiento interno se encuentra en total oscuridad, y de la luz proporcionada por el poste de alumbrado eléctrico, valoración que responde a lo establecido por el artículo 251 del Código de Enjuiciamiento Criminal y consecuencialmente con el artículo 279 ordinal 1 eiusdem; es decir, la primera, hace prueba de las características del inmueble, o del lugar donde ocurrieron los hechos, más con esta probanza no se demuestra la intencionalidad en el sujeto activo, ni el grado de culpabilidad del acusado, la segunda, de las características de las heridas que presentó el cadáver, esto evidencia que efectivamente se produjo la muerte de una persona plenamente identificada en el presente caso y la gravedad de las heridas sufridas por la victima, sin embargo, tampoco esta probanza demuestra el grado de culpabilidad del autor del hecho, ni su intencionalidad en cometerlo; la tercera, de la inspección ocular del lugar donde ocurrieron los hechos, esta prueba nos indica el sitio del suceso, pero no demuestra de modo alguno la intencionalidad en el acusado de darle muerte a su cónyuge, evidencia sencillamente las características normales del sitio del suceso, por tanto, cada una de estas probanzas se aprecian y valoran como presunciones, por que nada demuestran con relación a la intencionalidad del sujeto activo, aunado al hecho de que para el momento de los hechos no había ningún testigo presencial que pueda corroborar cada uno de estos aspectos de interés criminalístico, es por ello, que las antes mencionadas probanzas se aprecian y se valoran como indicios y presunciones, de conformidad con el artículo 279, ordinal 1° del Código de Enjuiciamiento Criminal vigente para el momento en que ocurrieron los hechos.
Al adminicular cada una de estas pruebas con la declaración del acusado tenemos que el mismo declaró que el hecho ocurrió al abrir el portón que da acceso al estacionamiento de su casa, confesó haberle dado muerte a su esposa de manera accidental y que supo que se trataba de ella cuando la vió tirada en el suelo, (allí se configura el error en la persona) manifestó efectivamente que en la parte de afuera del sitio del suceso “…hay dos portones…y después cuando se disparó el arma es que me dí cuenta que era mi esposa…” (sic) (cursiva de esta Sala).
Adicionalmente, menciona el acusado en su declaración que en el momento de los hechos la visibilidad era nula, ya que estaban las luces de la casa apagadas y el portón estaba cerrado, en horas de la noche, lo que coincide con el resultado de la inspección ocular donde evidencia que “hacia la parte trasera la cual da hacia el patio de la casa se observa en total oscuridad, y se deja constancia que encima del marco de la puerta se encuentra fijado un zocate el cual se encuentra desprovisto de bombillo. Numeral 3.-“Que la parte del garage interno el cual está ubicado en el centro de los dos inmuebles o sea el inspeccionado y el señalado con el N 9-73 se encuentra el total oscuridad; claro está, que no hubo testigos presenciales que corroboren o desvirtúen estos dichos del acusado, pero el resultado de esta inspección ocular coincide con lo expuesto por el acusado en su declaración, que en el sitio había oscuridad, valorándose estas probanzas como presunciones, a favor del acusado, conforme al artículo 279 ordinal 1 del Código de Enjuiciamiento Criminal antes mencionado.

3.- Con las siguientes Actas Policiales:
3.1.- La Suscrita por el funcionario Douglas José Quintana, adscrito al Cuerpo Técnico de Policía Judicial, de fecha 09-01-98, inserta al folio 39 de la Primera Pieza, donde deja constancia de: La presencia por ante ese despacho previa Boleta de citación del ciudadano JOSE ANTONIO GONZÁLEZ VILERA, de nacionalidad venezolana , natural de Tinaquillo, de 70 años, casado, abogado, residenciado en la avenida Bolívar cruce con calle Páez, casa 9-73 Tinaquillo, cédula de identidad V-1.021.445, progenitor del ciudadano JOSE ANTONIO GONZÁLEZ REYES, presunto indiciado en la averiguación que se instruye, a los fines de hacer entrega del arma de fuego propiedad de su hijo y la cual se encontraba incriminada en el hecho, el cual fue recibido por el funcionario mencionado quedando identificada dicha arma de la siguiente manera: REVOLVER, marca COLT´S , modelo DETECTIVE SPECIAL, calibre 38, niquelado, serial tambor P57825 y tres (3) balas calibre 38, marca A-MERO, sin percutar. Una vez recibida el arma quedará en la Sala de Objetos Recuperados para las experticias de rigor…”
Esta prueba adminiculada con la declaración del acusado, conforme lo ordena el artículo 247 último aparte del Código de Enjuiciamiento Criminal, antes trascrito, guarda relación estrecha con los hechos, por él narrados, cuando manifiesta en su declaración rendida por ante la denominada PTJ y ratificada por ante el extinto Tribunal Segundo de Primera Instancia en lo Penal de esta Circunscripción Judicial del Estado Cojedes, lo siguiente: “…y busqué mi arma, salí por la puerta trasera de mi casa, eso estaba en total oscuridad, ya todos en la casa de mi mamá estaban durmiendo, por la oscuridad imperante monté el arma como siempre lo hacía en situaciones normales, cuando llegué al portón lo abrí, y una persona se me avalanzó y me dio un golpe en la mano, por el golpe el arma se accionó, cuando la persona cae al suelo es que me doy cuenta que era mi esposa, empiezo a gritar desesperado pidiendo auxilio, el arma la tiré no recuerdo donde, con el primero que hablé fue con mi padre, le comenté más o menos lo ocurrido, después no recuerdo más…”.
En tal sentido, se aprecia y se valora esta prueba como presunción, la cual no es suficiente por sí sola, para estimarla como plena. Además, con esta probanza queda demostrada la intencionalidad del acusado en cometer el hecho punible de Homicidio Intencional Simple contra quien lo pudiera estar robando, al montar su arma de fuego y salir lógicamente dispuesto a disparar, pero lo sorprende su esposa, a quien disparó por error, así pues, queda demostrado el homicidio, en primer lugar, con la confesión del mismo acusado y demás elementos probatorios, lo que NO quedó demostrado y genera duda razonable a quien aquí se pronuncia, es el animus necandi o intención de matar, específicamente a su esposa, con quien llevaba buenas relaciones, según emerge de las actas procesales y dichos de los testigos referenciales, pues el Ministerio Público no llegó a demostrarla, sobretodo cuando NO demostró los motivos que tenía el ciudadano JOSE ANTONIO GONZALEZ REYES, en darle muerte a su esposa, por el contrario del contenido de la mayoría de las actas, se evidencia que hubo testigos hábiles y contestes en asegurar que las relaciones matrimoniales entre ambos cónyuges eran normales y corrientes, como cualquier matrimonio, algunos aseguraron al igual que el acusado, que se querían mucho; según lo respondido por el acusado a las preguntas que le fueron realizadas (folio 15 Vto): ¿Diga Ud., si antes de suceder todo esto con la ciudadana CARMEN ZORAIDA SANCHEZ (Occisa), sostuvo alguna discusión con la misma? Respondió: “Ninguna discusión”. ¿Diga Ud., o explique al Tribunal como era su relación con la ciudadana CARMEN ZORAIDA SANCHEZ? Contestó: “Una relación normal, como marido y mujer, nos queríamos mucho, una relación donde había mucho amor, mucho cariño”. Declaración ésta, corroborada con el testimonios de varias personas, tal y como emerge de las actas procesales correspondientes.
3.2 El Acta Policial suscrita por el funcionario Detective Elías Rodríguez, del Cuerpo Técnico de Policía Judicial, inserta al folio 55 de la Primera Pieza, quien deja constancia de lo siguiente: “…me trasladé en compañía del Comisario Ramón MORILLO, y los funcionarios Ricardo BETANCOURT y Manabre TOVAR, hacia la Morgue del Hospital General,…a fin de presenciar la Autopsia de Ley de quien en vida respondiera al nombre de Carmen Zoraida SÁNCHEZ DE GONZÁLEZ, en compañía del Dr. Anatomopatológico José PÉREZ MAYOL y el mozo de Patología Agente José PÉREZ, luego de una breve espera el Doctor me hizo entrega de un proyectil de plomo parcialmente deformado, el cual fue sustraído del cráneo de la hoy occisa.
Esta prueba confirma la confesión del acusado en afirmar que le dio muerte a su esposa de manera accidental, con ella se evidencia que la muerte se produjo a consecuencia de un disparo de arma de fuego, cuyo proyectil de plomo parcialmente deformado, fue sustraído del cráneo de la hoy occisa. Esa prueba demuestra a consecuencia de qué se produjo la muerte de la ciudadana CARMEN ZORAIDA SANCHEZ, pero de ningún modo, prueba fehacientemente la intención del acusado en darle muerte a su cónyuge, prueba la muerte de ella, pero no precisamente la intención del encausado en provocarla. Con esa prueba se evidencia que hubo un homicidio, pero la acción era dirigida a otra persona y por error impactó a su esposa, con esa prueba no se desvirtúa la confesión dada por el acusado. En consecuencia, se aprecia y se valora esa prueba como presunción de haberse cometido el hecho punible, no siendo bastante la misma por sí sola para estimarla como plena.
3.3 Con el Acta Policial suscrita por el funcionario Detective Elías Rodríguez, adscrito al Cuerpo Técnico de Policía Judicial, inserta al folio 58 de la Primera Pieza, quien deja constancia de lo siguiente: “…me trasladé en compañía del Comisario Ramón Morillo, Doctor José Pérez Mayol, y los funcionarios Ricardo Betancourt y Manabre Tovar, y José Pérez en la Morgue del Hospital General, presenciando la autopsia de ley del cadáver quien en vida respondiera al nombre de Carmen Zoraida Sánchez de González, constatando que la misma presenta en la región orbital un tatuaje producto de la deflagración de la pólvora, pudiendo manifestar que el disparo fue efectuado a una distancia de 20 a 25 centímetros aproximadamente..
Esta prueba demuestra la proximidad en que se produjo el disparo que ocasionó la muerte a la ciudadana CARMEN ZORAIDA SANCHEZ DE GONZALEZ.
3.4. INFORME PERICIAL, de fecha 03 de Marzo de 1998, presentado por el funcionario Inspector Lic. Carlos Luis Castillo R. Experto en Balística, designado para realizar una EXPERTICIA DE TRAYECTORIA BALISTICA, en el presente caso, el cual corre inserto al folio 54 al 57 de la Pieza N° 02 de la presente causa, de cuyas observaciones se lee: “…2.4).-Indicador de Proximidad de Disparo. Dadas las características Médico Legales y Técnico Balística se establece que el disparo fue efectuado a “PROXIMO CONTACTO”, lo que indica que la boca del cañón del arma de fuego que efectuó el disparo se encontraba a una distancia aproximada entre los ocho (08) y doce (12) centímetros de la víctima” y en el punto 3.3 del mismo Informe Pericial, se puede observar lo que sigue: “Distancia entre la victima y el victimario. La distancia entre estas dos personas es de aproximadamente un metro”.
Observase que existe en este Informe Pericial, especifica la distancia existente entre la victima y el victimario cuando se produce la detonación, lo que con relación a esta prueba, mal puede tomarse en consideración para determinar la culpabilidad o no del acusado, incluyendo su intencionalidad de matar a su esposa al momento de ocurrir el hecho, si la comparamos con la declaración del acusado vemos que el mismo expresó que una persona se le había abalanzado (“…por la oscuridad imperante monté el arma como siempre lo hacía en situaciones normales, cuando llegué al portón lo abrí, y una persona se me avalanzó (sic)…”
Existe duda sobre si hubo o no forcejeo entre las dos personas, por tanto esta prueba se aprecia y se valora como una presunción de haberse cometido el hecho punible.
3.5. Acta Policial suscrita por el funcionario Detective Elías Rodríguez, del Cuerpo Técnico de Policía Judicial, inserta al folio 175 de la Primera Pieza, quien deja constancia de lo siguiente: me trasladé en compañía del Agente José Pereza la residencia de la familia González Reyes, a fin de que me hicieran entrega del porte de arma de José Antonio González Reyes, haciendo entrega del porte de arma de fuego en original signado con el numero A-36336, a nombre de González Reyes José Antonio, C.I. 5.208.923, fecha de vencimiento 15 de Diciembre del 2002. Dicha entrega la realizó el progenitor del presunto indiciado.
Con esta prueba podemos deducir que el acusado sabía manejar un arma de fuego y que tenía porte de arma. Esta prueba se aprecia y se valora como una presunción de que con dicha arma se cometió el delito, y al compararla con lo manifestado por el acusado a la pregunta formulada ante el suprimido Tribunal de la causa, ¿Diga Ud. Si tiene por costumbre al escuchar un ruido, salir con el arma montada? Contestó: “Normalmente salía, por que ya me había robado varias veces, en tres oportunidades, y tengo pruebas de eso.- o sea las denuncias por P.T.J”.
Estas actas policiales constituyen cada una, una presunción de haberse cometido el hecho punible, de conformidad con lo establecido en el ordinal 1° del artículo 279 del Código de Enjuiciamiento Criminal, por tratarse de prueba directa, relativa al hecho principal que se averigua, no siendo cada una de ellas, suficiente por si sola para ser estimada como plena prueba; de ellas se desprende: la entrega del arma incriminada ante el cuerpo investigativo; la entrega al cuerpo detectivesco del proyectil localizado en el cráneo de la hoy occisa; la presencia de tatuaje en la región orbital del cadáver, producto de la deflagración de la pólvora; y la entrega del porte de arma a nombre del cónyuge de la víctima, ciudadano JOSÉ ANTONIO GONZÁLEZ REYES, con estas pruebas se demuestra que el ciudadano JOSE ANTONIO GONZALEZ REYES, tenía la intención de matar al posible ladrón, pero No a su esposa.

4.-Con la Experticia de Reconocimiento Legal y Hematológica: Practicada por los funcionarios José Gregorio Hernández y Paredes Araque Rafael, inserta a los folios 85 al 87 signada bajo el N°:9700-035. N° 01491, a los siguientes prendas de vestir: Un “SHORT”, sin talla ni marca visible, la misma se encuentra impregnada de una sustancia color pardo-rojiza; Un Blumer, de la marca Mariana, Talla treinta y seis, se encuentra impregnado una sustancia color pardo-rojiza; Un Sostén, Marca Mariana, talla 36, dicha pieza se halla impregnada de una sustancia de color pardo-rojiza. Dando como resultado que las manchas de color pardo rojizo son de naturaleza hemática y corresponden al grupo sanguíneo “O”; al igual que la muestra de sangre colectada al cadáver.
Con esta prueba se evidencia la identidad de la persona que murió, que la sangre pertenecía a la misma persona (CARMEN ZORAIDA SANCHEZ DE GONZALEZ) y la manera como se encontraba vestida el día del suceso. Esta prueba corroboro la manifestado por el acusado en su declaración: “…por el golpe el arma se accionó, cuando la persona cae al suelo es que me doy cuenta que era mi esposa,..”.
5.- Con las Experticias de Análisis de Trazas de Disparo, practicadas por los funcionarios Nélida Ascanio y Ramón González, adscritos a la Unidad de Microscopia 019/98, del Cuerpo Técnico de Policía judicial a:
a.- Muestras tomadas al indiciado JOSÉ ANTONIO GONZÁLEZ REYES, inserta en los folios 134 y 135 de la Primera Pieza, la cual arrojo como resultado lo siguiente. CONCLUSION: Se detectó la presencia de Bario (Ba), y Plomo (Pb), dos (2) de los tres (3) elementos constituyentes del fulminante de una bala percutida por un arma de fuego. La ausencia de Antimonio (Sb) como tercer elemento en la muestra analizada, no descarta la posibilidad de que la persona haya disparado o manipulado un arma de fuego.
b.-Muestras tomadas a la occisa SÁNCHEZ DE GONZÁLEZ CARMEN ZORAIDA, inserta a los folios 136 y 137 de la Primera Pieza , y la cual establece: CONCLUSION: Se detecto la presencia de Antimonio (Sb), Bario (Ba) y Plomo (Pb), elementos constituyentes del fulminante de una bala percutida por un arma de fuego. La presencia de estos tres (3) elementos en la muestra analizada, no descarta la posibilidad de que la persona haya disparado o manipulado un arma de fuego, recién disparada

Los Informes que anteceden, a partir del punto 04.- Experticia de Reconocimiento Legal y Hematológica, constituyen plena prueba de lo que hacen constar, es decir, la primera: del tipo de prendas de vestir que llevaba el cadáver y de que las mismas estaban impregnadas de una sustancia de color pardo rojizo y la segunda: de la presencia de los tres elementos que contiene un proyectil en las muestras tomadas tanto a la occisa como a su cónyuge para realizar la experticia de Análisis de Trazas de Disparo; de conformidad con lo establecido en el artículo 276 del Código de Enjuiciamiento Criminal, el Tribunal se adhiere a dicho informe por haber sido rendido por expertos en la materia, por las bases científicas de sus fundamentos, ya que en la experticia de análisis de trazas de disparo, no se descarta la posibilidad de que el acusado haya disparado o haya manipulado un arma recién disparada, lo que queda claramente establecido que el encausado disparó el arma creyendo que se trataba de un ladrón, lo que origina dudas razonables en cuanto a la intencionalidad de dar muerte a su esposa, pues la acción iba dirigida a la persona que él pensaba que lo estaba robando, dada la oscuridad de la noche entre otras cosas.
6.- Con el Resultado del Protocolo de Autopsia, inserto al folio193, N° AF-0498, de fecha 09-01-98, de la Primera Pieza, suscrito por el Anatomopatólogo Carlos Pérez Mayol, al cadáver de Carmen ZORAIDA SÁNCHEZ DE GONZÁLEZ, el cual determina que la Causa de la Muerte: Fue por fractura y Hemorragia intracraneal debido a herida por arma de fuego.

7.- Con la Experticia de Reconocimiento Legal y Comparación Balística practicada al arma de Fuego, por los peritos José Blonderr y Zulay Hurtado, adscritos al Departamento de Balística del Cuerpo Técnico de Policía Judicial, y que corre inserta a los folios 19 al 21 de la Segunda Pieza, el cual arrojó como resultado: CONCLUSIONES: 1.- Con esta arma de fuego (REVOLVER), en su estado y uso original, se pueden ocasionar lesiones de mayor o menor gravedad e incluso hasta la muerte, por efecto de sus impactos en forma perforante o rasante producidos por los proyectiles disparados por la misma, dependiendo básicamente de la parte del cuerpo comprometido y usada atípicamente usada como arma o instrumento contundente puede ocasionar lesiones de este tipo cuyo carácter o gravedad depende esencialmente de la región anatómica comprometida y de la violencia empleada. 2. El Proyectil y la Concha suministrados como incriminados fueron disparado y percutada por el arma de fuego (REVOLVER), marca COLT, modelo Detective, Calibre 38 Special, serial N° P57825.
8.- Con el resultado de la Experticia de Trayectoria Balística, practicada por los funcionarios Expertos Inspector Carlos Luis Castillo, debidamente juramentado, adscrito al Laboratorio de Criminalística del Cuerpo Técnico de Policía Judicial Región Central, de fecha 03 de Marzo del año 1.998, inserto a los folios 54 a l 57, de la Segunda Pieza, el cual deja expresa constancia de lo siguiente: CONCLUSION: Vistos los elementos físicos de juicio, aunados a las apreciaciones de carácter Técnicos Criminalísticos, Médicos legales y Físicos Trigonométricos, se establecen las siguientes conclusiones:
.-Para la herida que presento la hoy occisa, se establece la cualidad particular que permite encuadrarla dentro de las producidas por un disparo cercano a la humanidad de la víctima y al paso de un proyectil único disparado con una arma de fuego tipo revolver.
-Ubicación de la víctima: La víctima para el momento de resultar herida se encontraba de pie en un mismo plano con respecto al victimario, así como de frente y un poco a la derecha del mismo, los brazos de la hoy occisa se encontraban extendidos y semiflexionados un poco hacia arriba motivado al mecanismo instintivo de defensa implementado durante el forcejeo sostenido con el victimario y sus manos agarraban las manos del victimario cubriendo éstas, ya que trataba de alejar de su cuerpo el arma de fuego que el victimario apuntaba hacia su humanidad.-
.-Ubicación del Victimario. El victimario al momento de efectuar el disparo con el arma de fuego, se encontraba de pie y en un mismo plano con respecto a la víctima, así como de frente y a la derecha de esta, los brazos del victimario se encontraban extendido y un poco semiflexionados hacia arriba motivado al forcejeo que sostenía con la víctima y en sus manos empuñaba un arma de fuego con la cual apuntaba a la hoy occisa y esta tenia su cañón orientado levemente en forma ascendente y a la derecha debido a la fuerza ejercida en las manos del victimario, por parte de la víctima al tratar de alejar el arma de fuego de su humanidad.
Los Informes que anteceden, en cuando la técnica del forcejeo produce duda en cuanto a las contradicciones referidas por los expertos en cuanto a la distancias probables entre victima y victimario, y que son totalmente inexactas y el derecho y la justicia deben fundamentarse en lo preciso, en lo exacto, para no originar dudas que beneficien al reo indudablemente.
Así tenemos que la primera experticia: determina que la Causa de la Muerte se debió a hemorragia intracraneal debida a herida por arma de fuego; la segunda: establece el estado y uso del arma de fuego; así como que el Proyectil y la Concha suministrados como incriminados fueron disparados y percutadas por el arma de fuego (REVOLVER), marca COLT, modelo Detective, Calibre 38 Special, serial N° P57825; y la tercera: deja constancia de que la víctima para el momento de resultar herida se encontraba de pie en un mismo plano con respecto al victimario, así como de frente y un poco a la derecha del mismo; que los brazos de ambos se encontraban extendidos y semiflexionados un poco hacia arriba motivado a que por el forcejeo, la víctima implementó un mecanismo instintivo de defensa y sus manos agarraban las manos de éste cubriéndolas, ya que trataba de alejar de su cuerpo el arma de fuego que él apuntaba hacia su humanidad; de conformidad con lo establecido en el artículo 276 del Código de Enjuiciamiento Criminal, la Sala descarta la hipótesis del forcejeo por cuanto hubo contradicciones relevantes observadas en el Informe Pericial presentado por el funcionario Inspector LIC. CARLOS LUIS CASTILLO R. Experto en Balística, designado para realizar una EXPERTICIA DE TRAYECTORIA BALISTICA, en el presente caso, el cual corre inserto al folio 54 al 57 de la Pieza N° 02 de la presente causa, cuyo extracto de su contenido cito: “…2.4).-Indicador de Proximidad de Disparo. Dadas las caracteristicas Médico Legales y Técnico Balística se establece que el disparo fue efectuado a “PROXIMO CONTACTO”, lo que indica que la boca del cañón del arma de fuego que efectuó el disparo se encontraba a una distancia aproximada entre los ocho (08) y doce (12) centímetros de la víctima” y en el punto 3.3 del mismo Informe Pericial, se puede observar, cito: “Distancia entre la victima y el victimario. La distancia entre estas dos personas es de aproximadamente un metro” Es lógico pensar que a un metro de distancia no puede haber un forcejeo, por otra parte al haber un forcejeo siempre quedan secuelas del mismo, como rasguños, mordeduras, hasta gritos pueden surgir y nada de eso fue demostrado en este proceso, por lo que esta prueba no desvirtúa la expuesto por el encausado en su declaración sobre la persona que se le abalanzó encima, por tanto los informes señalados se aprecian y valoran como presunciones que por si solas no son suficientes para estimarla como plena prueba en cuanto a la intencionalidad del acusado en cometer el hecho punible en la persona de su esposa. No obstante el hecho de salir armado y apuntando la referida arma de fuego con el dedo en el gatillo, a buscar al presunto ladrón que creía que se encontraba dentro del estacionamiento de la residencia, el tipo de arma utilizada, la falta de elementos que nos haga presumir que el acusado actuó en legítima defensa o ante un estado de necesidad, entre otras cosas, es lo que nos conduce a la idea de que dicho acusado tenía la intención de matar a otra persona distinta a su esposa.
Actas Policiales: Esta alzada deja expresa constancia que solamente se ha circunscrito a las pruebas explanadas en esta sentencia, no otorgándole valor probatorio a las Actas Policiales, insertas a los folios: 43, 45 y Vto., 59, 86, 88, 98, 106, 107, 109, 122, 128, 147, 152, 163 y Vto., 168, 170, 174, 177, 184,y Vto., y 185 de la Primera Pieza del expediente, ya que las mismas tratan solo de tramites procedí mentales, y así se declara.
Reconstrucción de los Hechos: Practicada en fecha Tres de Agosto de Mil Novecientos Noventa y Ocho (03-08-98), inserta a los folios 39 al 40 de la Tercera Pieza, en la fase del plenario, por parte del Tribunal de Municipio Autónomo Falcón de la Circunscripción Judicial del Estado Cojedes, por comisión expresa del Juzgado Segundo de Primera Instancia Penal de la Circunscripción Judicial del Estado Cojedes y siendo que se observa del acta levantada a tal fin, que el encausado no fue informado del texto del articulo 193 del Código de Enjuiciamiento Criminal, lo cual vicia el acto en si al no haberse impuesto al reo del Precepto Constitucional a que se contrae la norma referida, razón por la cual esta Alzada se abstiene de dar valor probatorio a dicho acto ni a favor ni en contra del encausado.

Experticias de Reconocimiento Legal y Hematológica: 1) Practicada por los funcionarios Expertos José Gregorio Hernández y Félix Izarra, inserta a los folios 82 al 84 de la tercera pieza del expediente, signada bajo el N°:9700-035. N° 01490, de fecha 28 de Abril de 1998, a las siguientes muestras: 1.- Sustancia de color pardo rojizo de presunta naturaleza hemática, localizada en la entrada del portón, impregnada en un segmento de gasa (.S.I.C). 2.) Pequeñas costras de color pardo rojizo de presunta naturales hemática, colectadas en el interior de la residencia, contenidos en un segmento de gasa (S.I.C) y 3.) Muestra de una sustancia de color amarillento de naturaleza no definida, colectadas en la sala de la residencia, impregnada de un segmento de gasa (S.I.C) y de cuyas CONCLUSIONES se lee: “En base al Reconocimiento y análisis realizados en el material recibido, que motivan nuestras actuaciones se concluye: 1.) La muestra de color pardo rojizo rotulada con el N° 1, es de naturales hemática y corresponde al grupo sanguíneo “A”.; 2.) Las pequeñas costras de color pardo rojizo, rotuladas en el N° 2, son de naturaleza hemática, no siendo posible determinar su grupo sanguíneo por lo exíguo del material existente. 3.) La muestra de color amarillento rotulada con el N° 3, no es de naturaleza hemática y la 2) Practicada por los Expertos José Gregorio Hernández y Rafael Paredes, inserta a los folios 88 y 89, de la Tercera Pieza, signada bajo el N°:9700-035. N° 02874, de fecha 15 de Junio de 1998, a los siguientes materiales: Un Segmento de Tela y Un cepillo, en los cuales no se determino material de naturaleza hemática.
A las precedentes experticias no se le otorga valor probatorio alguno, toda vez que no aportan elementos de convicción ni a favor ni en contra del encausado, quien no negó en ningún momento que de manera accidental había matado a su esposa, quien se le abalanzó sorpresivamente, dándose cuenta de que se trataba de su cónyuge cuando la persona cae al suelo, lo que consideramos como error en la persona.
DE LAS DECLARACIONES. ANALISIS COMPARATIVO.-
Primero: LUIS ENRIQUE MARTINO GUERRA, declaración rendida por ante el extinto Cuerpo Técnico de Policía Judicial, Delegación Cojedes, Subdelegación San Carlos, en fecha 09-01-98, (folios 52 Vto. y 53, Primera Pieza), ampliada en fecha 23-01-98, (folio 162, Primera Pieza), y en la cual manifiesta: “Me encontraba de guardia en el Hospital de Tinaquillo...al llegar a dicha residencia, por que se trataba del garage de una residencia, observé a una mujer en el piso ensangrentada y al revisarla constaté de que tenia una herida a nivel del ojo derecho, ...le tomé el pulso y aún tenía signos vitales…la trasladamos al hospital , pero con el parte medico que hicimos dijimos que era una persona arrollada porque esas fueron las informaciones que obtuvimos...las heridas que fueron producidas por arma d e fuego…la ciudadana cuando llegó al Hospital aún tenía signos vitales; posteriormente murió”.
Al adminicular estas declaraciones con la declaración del acusado observamos que efectivamente su esposa cae gravemente herida en el sitio donde lo señala el acusado, es decir, cerca del “portón que da acceso al estacionamiento”, así mismo se constató que la herida había sido producida por proyectil de arma de fuego, esa misma arma que afirmó el encausado se le había disparado de manera accidental, bien como se evidencia de las declaraciones de las victimas indirectas. .
Segundo: CARLOS RAFAEL REYES NAVAS, declaración rendida por suprimido ante el Cuerpo Técnico de Policía Judicial, Sub-Delegación San Carlos, cursante al folio 54 y Vto. y ampliada en fecha 22-01-98, folio 160 y 161, Primera Pieza, quien manifestó: “Me encontraba de servicio en el Hospital de Tinaquillo, con el Paramédico LUIS ENRIQUE MARTINO...de inmediato salimos hasta la avenida principal de Tinaquillo…y entramos al estacionamiento de la casa y allí estaba una mujer sobre el piso, con una herida a nivel del ojo derecho…de inmediato la revisamos y aún tenía aunque débiles signos vitales… y la trasladamos al hospital de Tinaquillo ...posteriormente nos informaron que la misma presentaba una herida presuntamente por arma de fuego …” A la Quinta pregunta que le hiciera el funcionario instructor: ¿Diga Usted la ciudadana herida llegó a manifestar como había sucedido los hechos? Respondió: “No dijo nada ya que estaba inconciente.”
Adminiculada esta declaración con la declaración del ciudadano LUIS ENRIQUE MARTINO GUERRA, se evidencia que son contestes, no habiendo contradicciones en sus dichos, lo que corrobora lo alegado por el encausado en su declaración en cuanto al sitio del suceso, la forma como se produjo el disparo por arma de fuego y la persona que resultó muerta, razón por la cual los testimonios de los mencionados paramédicos, solo sirven para evidenciar que realmente la ciudadana CARMEN ZORAIDA SANCHEZ DE GONZALEZ se encontraba herida de gravedad por un disparo de arma de fuego, en el garaje de su residencia, y las demás pruebas que hemos analizado y adminiculado entre sí y con la declaración del encausado, solo se demuestra con ellas que se cometió el delito de homicidio, el cual se hizo público y notorio, pero la intencionalidad del acusado, el ánimus necandi, iba dirigido hacia otra persona, NO hacia su esposa, aunado a ello, el Ministerio Público tampoco probó los motivos que tenía el ciudadano JOSE ANTONIO GONZALEZ REYES en darle muerte a su esposa, pero sí los motivos que tendría en darle muerte a otra persona, que consideraba que lo estaba robando; el arma de fuego utilizada, las heridas producidas, la proximidad con que se produjo el disparo, entre otras circunstancias fueron fundamentales para determinar la intencionalidad en el sujeto activo, en darle muerte a una persona distinta a su esposa, pero ella lo sorprendió ocasionando su muerte por error, como ha sido el pronunciamiento reiterado de nuestro máximo tribunal en casos similares y así se declara..
Tercero: MERY SANCHEZ, (Acusadora, hermana de la víctima) rendida por ante el mencionado Cuerpo Técnico de Policía Judicial, en fecha 19-01-98, folios 111 y 112 de la Primera Pieza, quien bajo juramento mediante depuso lo siguiente:“ mi hermana hoy difunta tenia problema con su esposo de nombre JOSE ANTONIO GONZALEZ, ya que el le pegaba, la ofendía con palabras obscenas y la humillaba, eso me dijo ella en vida el día primero de enero de este año 1998, cuando fue a pasar el 31 de diciembre del año 1997 en mi casa y me dijo también que iba a tramitar su divorcio,...ella me dijo iba a que el abogado el jueves 08-01-98 a plantear su divorcio,...en la casa de ella no hay nada de oscuridad...”
En este sentido, observa esta Alzada, que la acusadora que se ha constituido en parte en el proceso, no puede ser al mismo tiempo acusador y testigo contra el procesado, porque no puede tener dualidad de cualidades en el proceso, más aún cuando en la Audiencia Oral y Pública para oir a las partes, celebrada en la Sala Cuarta Accidental, el día 13 de Junio de 2007, se presenta como hermana de la victima, es decir como victima indirecta, por lo que no se tiene precisión del carácter cierto con que actúa, si como acusadora, testigo o victima, además, si es acusadora no puede ser considerada testigo hábil en contra del reo, por ser hermana de la occisa, a tenor del contenido del artículo 256 del Código de Enjuiciamiento Criminal, razón por la cual dicha declaración no se aprecia como prueba ni a favor ni en contra del encausado. Y así se declara
Cuarto: Con las Declaraciones de los ciudadanos: Padres del penado:
JOSE ANTONIO GONZALEZ VILERA, (padre del reo) que corre inserta al folio 42 de la Primera Pieza, ratificada en el plenario, quien depuso sobre lo siguiente: “... cuando en eso escucho una detonación como un traqui traqui grande,...en eso viene mi hija EDITH GONZALEZ y me llamo y me dijo PAPA VÍSTETE,… yo pensaba que había sido un accidente de tránsito, …en la puerta del garaje estaba una persona herida y resulto ser mi yerna... Eso fue en el portón de mi casa…El me dijo que había sido un accidente que el revolver se había disparado. Ellos tenían discusiones normales como marido y mujer…” A pesar de que los dichos de este profesional del Derecho, corrobora los dichos de su hijo, el testimonio de este ciudadano no puede valorarse ni a favor ni en contra del encausado, por ser padre del mismo, considerándose que no es testigo hábil a este respecto, de conformidad con lo dispuesto en el artículo 255 del Código de Enjuiciamiento Criminal vigente para el momento en que ocurrieron los hechos, el cual reza, entre otras cosas: Articulo 255.- No son testigos hábiles ni a favor ni en contra del reo:
1°….2°…(Omissis)
3°- …y los parientes del reo dentro del cuarto grado de consanguinidad y segundo de afinidad, el padre adoptante y el hijo adoptivo…” (Negrillas y Subrayado de esta Sala)
Quinto: LILIA RAFAELA REYES DE GONZALEZ; (madre) inserta al folio 167 y Vto., Primera Pieza, ratificada en el plenario al folio 197 de la Segunda Pieza del expediente y en la cual manifiesta: “...cuando de repente oí una persona gritar en la calle, salí a ver que pasaba y entonces cuando iba llegando al garaje, en la puerta de mi porche y desde allí vi en la entrada del garaje a mi nuera CARMEN ZORAIDA tendida sobre el piso, me dio una crisis de nervios allí comencé a gritar
Al ser preguntada por el funcionario instructor en la Pregunta CUARTA: Diga usted, donde se encontraba su hijo en el momento de ocurrir el hecho? La misma Respondió: “creo que en su casa, pero cuando yo salí, no vi a nadie,
A la pregunta, QUINTA: Diga usted, como era la visibilidad en el lugar mencionado?. Respondió: “Está oscuro porque allí no hay luz”
A la Pregunta SEXTA: Diga usted, en que posición observó a la ciudadana CARMEN ZORAIDA GONZALEZ?. Respondió: “Estaba tendida en el piso, no vi más”
A la pregunta OCTAVA: Diga usted, si su hijo posee alguna arma de fuego?. Respondió: “SI...”
Dichas declaraciones no se aprecian de conformidad con lo establecido los artículos 255 del Código de Enjuiciamiento Criminal, en su ordinal 3°, 258, ordinal 2°, y 259 eiusdem, en tal sentido esta alzada considera que dichas declaraciones no constituyen prueba ni en favor ni en contra del reo, toda vez que en los autos esta plenamente evidenciado que los referidos declarantes son ascendientes directos del penado, y así se decide.
Sexto: PEDRO JOSE ESTRADA SANCHEZ, inserta al folio 51 de la Primera Pieza, en la cual bajo juramento, declara lo siguiente. “Ayer como a las doce del día fui a la casa de mi tía ZORAIDA (hoy occisa),...y ella estaba cocinando, estaban sus cuatro hijos viendo la televisión y el esposo de ella, JOSE ANTONIO GONZALEZ, estaba en el garaje de la casa trabajando la mecánica,...como a las diez y media llega a mi casa y mi hermano ALVARO LUIS ESTRADA SANCHEZ, me dijo que me fuera para el hospital de Tinaquillo por que mi tía ZORAIDA esta grave y que mis papás se habían ido para allá “.
Dicha declaración no aporta ningún elemento ni a favor ni en contra del encausado, no es dable el carácter ni siquiera de testigo referencial, en virtud de lo cual no se aprecian como elementos o prueba en contra del encausado.
Séptima: ZOLIMAR ANDREINA GONZALEZ SANCHEZ, de 15 años de edad, hija del encausado, cursante al folio 142, vto, y 143, de la Primera Pieza, ratificada en el plenario y cursa en el folio 188 de la Segunda Pieza , hija de del reo y la occisa, quien se encontraba en el interior de la vivienda donde ocurrieron los hechos, a tal efecto, dice la declarante, sin juramento: “ ...a eso de las 10:30 a 11:00 de la noche aproximadamente yo me encontraba viendo televisión con mis hermanos, escuchamos de repente como la explosión un traqui traqui, cerca del portón de la casa y posteriormente salimos de la sala de donde estábamos viendo la televisión hacia fuera donde esta el portón y eso estaba demasiado oscuro en la casa de mi abuela se habían acostado, y entonces abrimos el portón y ahí fue que vimos a mi mama tirada en el piso y nos pusimos muy nerviosos y empezamos a dar grito y posteriormente empezaron a llegar gentes y después llegó una ambulancia Y después nos suministraron unos calmantes y no supe más nada.” (negrilla y subrayado nuestro)
A la CUARTA PREGUNTA formulada por el funcionario instructor: ¿Diga usted, si en el lapso que estuvieron viendo televisión en la sala llegaron a observar alguna discusión entre su padre y su madre? CONTESTÓ: “Ninguna discusión”. A la QUINTA PREGUNTA: ¿Diga usted si sus padres discutían con frecuencia en presencia de su persona y sus otros hermanos? CONTESTO: “No lo hacían”. A la SEPTIMA PREGUNTA: ¿Diga usted, como era el trato afectivo o relaciones entre su mamá y su papá? CONTESTO: “Eran normales siempre estaban felices”. A la pregunta OCTAVA: ¿Diga usted, si en el lapso que dice oyó la explosión del presunto traqui-traqui había visto a su mamá en el interior de su casa? CONTESTO: “Yo no la había visto, ella nos dijo que se iba a bañar y pensamos que se estaba bañando. A la NOVENA pregunta: CONTESTÓ: “Sí tenía un arma…yo sé que la usaba para defenderse ya que él es camionero y la compró porque en la casa se habían metido varias veces. A la pregunta DECIMA SEGUNDA, formulaba por el funcionario instructor: Diga Ud., cuantos ruidos, como el tipo de explosión de un traqui traqui oyó su persona? Respuesta: “Yo escuché uno solo”.
A la pregunta DECIMA SEXTA: Diga Usted, si cuando salió y vio a su madre tirada en el piso, también vio a su padre en ese lugar?, Respuesta: “No recuerdo”.
Ahora bien, adminiculando la declaración de esta joven, victima indirecta en el presente caso, con la declaración del encausado, son concordantes, a saber: La victima ZULIMAR ANDREINA GONZALEZ SANCHEZ, manifiesta que “eso estaba demasiado oscuro” (folios 142 primera pieza), mientras que el encausado manifestó en su declaración: “eso estaba en total oscuridad” (folios 15 segunda pieza). La victima manifiesta que al momento de los hechos no llegaron a presenciar u observar ninguna discusión entre ambos cónyuges, eso mismo, manifestó el acusado al ser interrogado en la sede del suprimido Tribunal Penal de esta Circunscripción Judicial, si antes de suceder todo, había sostenido alguna discusión con su esposa a lo que respondió: “Ninguna discusión”. La victima expresa que la relación entre sus padres eran normales y que siempre estaban felices, el acusado al responder a la pregunta: ¿Diga usted o explique al Tribunal como era su relación con la ciudadana CARMEN ZORAIDA SANCHEZ? Contestó: “Una relación normal, como marido y mujer, nos queríamos mucho, una relación donde había mucho amor, mucho cariño” (Vto folio 15. Segunda Pieza). Tanto la victima como el encausado, manifestaron cada uno en su declaración que ellos pensaban que la hoy occisa, se estaba bañando por que ella había manifestado minutos antes que se iba a bañar. Esta victima indirecta en su exposición del día de la audiencia oral celebrada por ante esta Corte de Apelaciones Sala Accidental, manifestó que el hecho ocurrido había sido de manera accidental.
Esta prueba se aprecia y se valora, como un indicio a favor del encausado, de conformidad con lo dispuesto en el artículo 259 del Código de Enjuiciamiento Criminal, el cual dispone: Artículo 259.- La declaración de un testigo inhábil solo podrá considerarse por el Tribunal, según las circunstancias, como un indicio más o menos graves; pero ni aún ese valor podrá dársele, en ningún caso, ni a favor ni en contra del reo, a la declaración de su cónyuge, o de sus ascendientes o descendientes legítimos o naturales, de su padre o hijo adoptivo y de sus hermanos, cuando éstos no sean agraviados o testigos presenciales…” En el caso sub-judice esta joven, hija legítima del encausado y de la occisa, es agraviada y por tanto a tenor de la antes descrita norma, es por lo que aquí se aprecia y se valora, como un indicio más o menos grave, a favor del encausado, una vez adminiculada con la declaración del acusado, quien afirmó que el sitio se encontraba oscuro, que no hubo discusión previa al hecho, entre ellos como esposos, que ellos sostenían una buena relación de pareja, que la muerte de su cónyuge se produjo de manera accidental, entre otras cosas. Existe concordancia entre los dichos de las victimas con los dichos del encausado, no existe contradicción entre sus dichos y alegatos, entre ellos.
Décimo: ARMANDO RAFAEL SALAS MATUTE: (folio 177 primera pieza), quien depuso, entre otras cosas lo siguiente: “Yo estaba en mi casa la cual queda en el sector Jardín de la Candelaria,...yo oí porque estaba al frente de mi casa y ella hablaba en voz alta, luego observé que la señora gorda hizo una llamada telefónica por un celular y solo alcance a oír cuando ella dijo “llama al hospital y señala que es un arrollamiento”, ella no nos participo nada a nosotros.... luego al rato vinieron a la casa vecinos de CARMEN ZORAIDA, y le dijeron a mi esposa MERY SANCHEZ DE SALAS, que CARMEN ZORAIDA había recibido un impacto de bala en la frente en su misma casa, ...” . La referida declaración se encuentra inserta al folio 177 de la Primera Pieza.
Se observa que este declarante es el esposo de la parte acusadora MERY JOSEFINA DE SANCHEZ. Estas declaraciones, de conformidad con lo establecido en el artículo 255 del derogado Código de Enjuiciamiento Criminal, no son valoradas ni a favor ni en contra del reo por ser este declarante esposo de la acusadora, y en consecuencia no es testigo hábil en contra del reo, por lo que se presume tiene interés en testificar en contra del acusado, a tenor del contenido del artículo 256, numeral 1 del Código de Enjuiciamiento Criminal, el cual cito: Artículo 256._ No son testigos hábiles contra el reo: 1°_ “El cónyuge y los parientes del acusador dentro del cuarto grado de consanguinidad y segundo de afinidad.
Octava: JOSE ANTONIO GONZALEZ SANCHEZ, hijo del acusado y de la occisa: de 14 años de edad, quien sin juramento declaró lo siguiente: “ : mi papá estaba acostado en la hamaca que está en la sala, nosotros viendo la televisión en la misma sala y mi papá estaba leyendo el periódico, entonces mi mamá dijo me voy a bañar, entonces ella salió como si fuera para la cocina, entonces al rato que mi papá terminó de leer el periódico se paró de la hamaca, entonces el fue al cuarto y después salió creyendo que mi mama estaba en el baño, entonces el salió y se dirigió al portón y en eso fue que se oyó el tiro, entonces ahí fue que salimos rapidito y vimos a mi mama tirada en el piso y ahí ví a mi papa hincado hacia mi abuela que HABÍA SIDO UN ACCIDENTE, QUE EL NO SABIA QUE ERA ZORAIDA, entonces yo me le tire encima a mi mama y le gritaba y no me respondía nada, entonces llegó mi tía y le tocó el pulso y me dijo a mi nada mas que no tenia pulso y que estaba muerta, entonces mi tía llamo a la ambulancia y ellos llegaron y dijeron que tenia pulso y se la llevaron..”.
A la pregunta TERCERA formulada por el funcionario instructor: ¿Diga usted, qué motivó que su padre fuera hacia la parte de afuera de su casa después que se paró de la hamaca? Y CONTESTÓ: “El se metió al cuarto y se escuchó un ruido en el portón y él salió a ver qué era y ahí fue que ocurrió lo que pasó”
A la pregunta QUINTA formulado por el funcionario instructor: Diga usted, si su padre tiene armas de fuego? Respuesta: “Si tenia un revolver 38”
A la SEPTIMA pregunta: ¿Diga usted si sus padres discutían con frecuencia en presencia de su persona y sus demás hermanos? CONTESTO: “Casi nunca discutían discutían lo normal como lo hace toda pareja.
A la Pregunta OCTAVA: Diga usted, si el día que estaban todos en su casa viendo televisión, y su madre salió a bañarse y posteriormente su padre a verificar lo del ruido del portón tuvieron alguna discusión?, a lo cual respondió: “No llegaron a discutir”
DECIMA SEGUNDA: Diga usted, cuantas detonaciones oyó su persona?. Respuesta: “Yo oí una sola detonación”
DECIMA TERCERA: Diga usted, si su persona oyó algún grito, en el momento que ocurrieron los hechos?. Respuesta: “Yo no oí gritos, ya que cuando llegué ya estaba mi abuela (LILIAN REYES), mi abuelo (JOSE ANTONIO GONZALEZ VILERA) y mi tía que es médico de nombre EDITH GONZALEZ”.
DECIMA CUARTA: Diga usted, si su padre llegó a comentar lo que había ocurrido?. Respuesta: “ Si el me dijo que HABÍA SIDO UN HOMICIDIO ACCIDENTAL YA QUE EL HABÍA VISTO UNA SOMBRA Y FUE CUANDO SINTIO UN GOLPE EN LA MANO Y SE LE FUE EL TIRO y le contó también a mi primo JOSE LUIS GONZALEZ, y eso lo comentó fue en la Clínica NAZARET, en la casa cuando ocurrieron los hechos solo dijo que había sido un accidente”.
Estas declaraciones, de conformidad con lo establecido en el artículo 259 del derogado Código de Enjuiciamiento Criminal, son apreciadas y valoradas como indicios a favor del reo por ser los declarantes víctimas indirectas en el presente proceso, hijos legítimos del encausado y de la occisa. Además al adminicular estas declaraciones entre sí, se observa que existe concordancia, no hay contradicciones en sus dichos y al compararlas con la declaración del encausado, las misma coinciden en afirmar: Que los hechos sucedieron en horas de la noche (10:30 p. m aproximadamente). Que el sitio estaba oscuro. Que la hoy occisa había dicho que se iba a bañar y pensaban que se estaba bañando. Que al momento de los hechos, no se observaron discusiones entre ellos, entre los cónyuges. Que ellos discutían de manera normal como cualquier matrimonio. Que el hecho había ocurrido accidentalmente, QUE NO SABIA QUE ERA ZORAIDA, la hoy occisa, victima directa en la presente causa. QUE SE LE FUE EL TIRO. Que el hecho ocurrió dentro de la casa, pero fuera del portón.
Novena: MARITZA JOSEFINA MORENO DE SANOJA, (hermana de la víctima) inserta al folio 182 vto, y 183 de la Primera Pieza, quien depuso lo siguiente: “Faltaban veinticinco para las once de la noche del día 08-01-98, cuando alguien toco la puerta de mi casa, salí y vi el niño de mi hermana CARMEN ZORAIDA, el tenia una crisis de nervios y le pregunto que le pasaba y el me respondió: “Tía mi papá mató a mi mamá, fue sin culpa”, y lloraba mucho, le pregunté que con quien andaba y el me respondió que andaba con su tía EDITH, que es doctora .
Aquí en esta declaración se observa que el hecho punible ocurrió sin culpa, cuando el sobrino de la declarante, hijo de la occisa, victima indirecta, le manifiesta a su tía que había sido “sin culpa”, entendiéndose como tal, la falta de dolo o intención en cometer el hecho, en la persona de su esposa o cónyuge.
Décima: ALBA MARIA SÁNCHEZ DE ESTRADA, (hermana de la víctima) folio 186 y Vto., 187 y Vto.,, de la Primera Pieza, quien expuso:” El día 08-01-98, aproximadamente a las 25 para las 11:00 de la noche, me tocaron la puerta de mi casa, salí y al abrir vi que era mi sobrino JOSE ANTONIO, quien andaba con una fuerte crisis de nervios y sin que yo hablara me dijo: “La mató, la mató, la mató,.... mi papá la mató.”, le pregunté que pasaba y no decía nada, repetí eso una y otra vez, mi hermana MARITZA andaba con él y le pregunté a ella, y me respondió que ZORAIDA estaba en el hospital.
Las anteriores declaraciones no son apreciadas por esta alzada toda vez que las mismas son rendidas en forma referencial, aunado a la circunstancia que se consideran testigos inhábiles, por imperio del articulo 256, Ordinal 1° del Código de Enjuiciamiento Criminal, lo cual no constituye medio de prueba en contra del penado, al presumirse que tiene interés en las resultas del caso y así se decide.
Undécima: LILIMAR DE PILAR GONZALEZ CAMACHO, sobrina del encausado, inserta al folio 12 y Vto. que riela al folio 197 , Segunda Pieza, quien entre otras cosas expuso lo siguiente: “El jueves 08 de enero del corriente año de diez y media a once de la noche , yo me encontraba en la casa de mi abuelo JOSE ANTONIO GONZALEZ, lugar donde vivo me encontraba acostada, y escuché que sonó como un TRAQUI TRAQU, luego escuché gritos y salí a ver que pasaba al salir encontré a mi tío NENE (JOSE ANTONIO GONZALEZ), estaba muy nervioso, tiro el arma, yo la recogí, la guarde, luego volví a salir y mi tío estaba en la cocina de mi casa, desesperado, gritando y buscando algún cuchillo o alguna cosa para matarse, en vista de esto yo recogí todos los cuchillos y los cubiertos, y los objetos con los cuales mi tío pudiera atentar contra su vida, todo eso lo guarde en mi cuarto, lugar donde guarde la pistola...”
Duodécima: EDITH LINGMAR GONZALEZ REYES, hermana del encausado, inserta a los folios 13 Vto., y 14 Vto. del expediente, quien bajo juramento, en fecha 06 de febrero de mil novecientos noventa, ratificada el 04 de agosto del mismo año, inserta al folio 196, Segunda Pieza, quien manifestó:
“El día 08 de enero, jueves, aproximadamente entre10:30 y 11:00 p.m. yo me encontraba viendo una película,... de repente oí un ruido, y pense que era un traqui traqui o un juego artificial, yo seguí viendo mi película, salgo a fuera cuando oigo los gritos de mis sobrinos, los cuales viven al lado de mi casa, cuando salgo y los veo fuera del portón del garaje, los reviso (las manos) , por que pense que se habían herido las manos, por el ruido que había oído, uno o dos de ellos estaban llenos de sangre, los revisaba y trataba de calmar, porque estaban gritando y sumamente nerviosos, después que los meto al porche, es que yo veo que mi cuñada esta tirada en el piso de la entrada a la puerta del garaje en toda la puerta, la toco y veo que no tiene signos vitales , metimos a los niños hacia dentro de la casa y entro a llamar por teléfono a una ambulancia, como no sabia el numero llamo al 103, allí fue donde veo a mi hermano desesperado en la cocina tratando de matarse...”
Estas declaraciones al ser adminiculadas entre sí, se observa que no existe contradicción entre ellas, ni con lo expuesto por el encausado en su declaración, no obstante que ambas declarantes sobrina y hermana del encausado en su orden respectivos, son su pariente consanguíneo, lo cual encuadra dentro de las previsiones establecidas en el artículo 258, Ordinal 2°, del Código de Enjuiciamiento Criminal, no constituyendo prueba ni a favor ni en contra del encausado, tal como lo establece el articulo 259 eiusdem.
Décimo tercera: Declaración de la ciudadana: MIRIAN JOSEFINA GARCIA, inserta a los folios 101,y su Vto., 102 y Vto., de la Tercera Pieza, promovida en el plenario, quien expuso: “ Ella era la que me contaba los problemas que tenía donde muchas veces el la amenazaba, me acuerdo que ella siempre me llamaba por teléfono, la mayoría de las veces llorando, entonces me contaba que había tenido problemas con el, que la empujaba, que si conocía un abogado que no fuera de aquí de Cojedes, para que la asesorara, con relación al problema que estaba atravesando, el la corría de la casa,...,respecto a una de las preguntas formulaba por el abogado defensor del encausado: OTRA: Diga la testigo, si usted presenció día que resultó muerta la occisa Carmen Zoraida Sánchez de González? Respuesta: “No”.
La declarante no aporta ningún elemento para ser comparado con otra probanza cursante en autos, lo cual habla solo a titulo referencial, sobre cuestiones difíciles de probar y al no ser un testigo presencial de los hechos investigados, no se aprecia como elemento ni a favor ni en contra para establecer la culpabilidad y consiguiente responsabilidad penal de JOSÉ ANTONIO GONZÁLEZ REYES. Además se toma en consideración los lazos de amistad que la unía a la hoy occisa, lo que demuestra que tiene interés en las resultas del caso.
Séptimo: PEÑALOZA MIGNES DEL CARMEN, enfermera, rendida bajo juramento, por ante el Cuerpo Técnico de Policía Judicial, inserta al folio 146 y Vto. , y ampliada posteriormente ante el mismo organismo policial, inserta al folio 181, ambas de la Primera Pieza, quien depuso lo siguiente: “Yo estaba dormida en mi casa y EDITH la doctora me llamó como a las 10:45 p.m. y me dijo que tenía un problema en la casa y necesitaba que yo me fuera para allá, ella me dijo que estaba en el hospital en ese momento, yo le pregunte que había pasada y ella me dijo que hubo un problema con ZORAIDA, y que me necesitaba en la casa,.. pero yo no se de que se trataba, sino después que ustedes (los funcionarios) fueron para allá, que ella me dijo que ZORAIDA estaba muerta.”
A la pregunta Segunda, realizada por el funcionario instructor: Diga usted, que nexos familiares la unen con la familia GONZALEZ REYES? Respondió: “Amistad de ellos, EDITH, LIMIMAR, la mamá y el señor José Antonio.
Se desprende de la declaración que se acaba de transcribir que la misma no es testigo presencial del hecho que se investigaba, razón por la cual esta alzada no le concede ningún valor probatorio. Así mismo se refiere que la declarante no ratificó dicha declaración en el plenario, así como la circunstancia que la unen lazos de amistad con la familia del penado, razón por cual se presume que la misma puede tener interés en testificar a favor del encausado, de conformidad con lo señalado en el Ordinal 1° del articulo 258 del derogado Código de Enjuiciamiento Criminal.

DE LA RESPONSABILIDAD DEL ENCAUSADO
Analizadas, valoradas y adminiculadas exhaustivamente entre si las anteriores probanzas de ley cursantes en autos, quedó plenamente comprobado la comisión de un hecho punible, este es el delito de HOMICIDIO INTENCIONAL SIMPLE CON ERROR EN PERSONA, previsto y sancionado en el artículo 407, en concordancia con las circunstancias atenuantes establecidas en los Artículos 68, 74, ordinales 2º y 4º todos del Código Penal vigente para el momento en que ocurrieron los hechos, hoy artículos 405, 68, 74 ordinales 2 y 4 todos del mismo Código actualmente vigente, ello quedó demostrado con la propia declaración del encausado JOSE ANTONIO GONZALEZ REYES y de las victimas indirectas, hijos de la hoy occisa CARMEN ZORAIDA SANCHEZ DE GONZALEZ, (así como de los demás elementos probatorios apreciados y valorados por esta Sala), al actuar de esa manera tan peligrosa cuando confesó que al oir que abrieron y cerraron el portón que da acceso al estacionamiento de su casa, inmediatamente buscó su arma de fuego, la montó “como siempre lo hacía en situaciones normales”, como el mismo manifestó en su declaración y salió para ver quien se encontraba allí, cuando salió a buscar al posible ladrón, fue sorprendido por una persona, quien según sus propias palabras, se le abalanzó encima y le dio un golpe en la mano y que por el golpe el arma se accionó y cuando la esposa cae al piso es que se da cuenta que era ella, lo que demuestra en el encausado la intención de matar al supuesto delincuente, es que ese tipo de arma de fuego no se dispara sola, ni accidentalmente, sino que necesariamente tuvo que ser accionada por el acusado, quien consideramos haya disparado creyendo que quien se le abalanzó era un ladrón, motivado al hecho de que lo habían robado en varias oportunidades, también lo demuestra el arma utilizada, la proximidad del disparo, el órgano vital donde se produjo el disparo, el hecho que el saliera armado apuntando el arma de fuego, cargada y en posición listo para disparar, con esto queremos expresar que si quedó demostrada la intención de matar en el acusado, pero a otra persona distinta a su cónyuge, a esta la mató por error simplemente, además consta en la presente causa, las experticias practicadas entre ellas, se encuentran el Reconocimiento Legal y Hematología, Protocolo de Autopsia, Experticia al Arma de Fuego, Experticia de Trayectoria Balística sobre la proximidad del disparo, la Experticia practicada a la región anatómica afectada, de la victima directa, la reconstrucción de los hechos, con lo cual queda demostrado que efectivamente se había producido la muerte de una ciudadana identificada como CARMEN ZORAIDA SANCHEZ DE GONZALEZ, por herida producida por proyectil disparado de un arma de fuego, propiedad del encausado, es decir, se demostró la perpetración de un Homicidio, pero las referidas pruebas de ningún modo demostraron la intencionalidad del encausado en matar a su esposa, pero sí en darle muerte a cualquier otra persona que entrara a su casa a altas horas de la noche, a robar.
Por otra parte, se pudo evidenciar, que la Defensa Privada no probó por su lado, que el encausado haya actuado amparado en alguna causa de justificación, ni de inculpabilidad, eximente de responsabilidad penal.
En virtud de las anteriores consideraciones, se puede evidenciar que el actuado JOSE ANTONIO GONZALEZ REYES, actuó de manera intencional y peligrosa en el manejo de su arma y no estando justificada su conducta.
La culpabilidad, es la consecuencia de haber ejecutado el acto el encausado, de manera altamente peligrosa, tal y como ocurre en el caso de marras, debe entonces reprochársele su conducta, ahora bien, la Representación de la Vindicta Pública, no demostró en el curso del proceso la intención del encausado en darle muerte a su cónyuge y que haya actuado con dolo en cuanto a ella, que como regla general debe estar presente en el delito de HOMICIDIO INTENCIONAL SIMPLE O CALIFICADO, de lo cual no se acreditó el motivo que pudo haber tenido el hoy acusado para ocasionarle la muerte de manera intencional a su cónyuge, ciudadana CARMEN ZORAIDA SANCHEZ DE GONZALEZ, no obstante sí se trajeron al proceso pruebas que pudiesen determinar la conducta intencional del hoy acusado, en la persona del posible delincuente que imaginó robando dentro de su casa o con intención de robar.
Así pues, Jiménez de Asúa referido por Reyes Echandía en su libro titulado “Culpabilidad” define el dolo como: “…la producción de un resultado típicamente antijurídico con conocimiento de las circunstancias descritas en el tipo y de su relación causal, con conciencia de que se quebranta un deber, con voluntad de realizar el acto y con representación del resultado que se quiere o consiente”.
Estos supuestos mencionados supra, quedaron demostrado en el proceso, de que el acusado tenía la intención de realizar el acto en este caso de dispararle al presunto ladrón y dando un resultado fatal e inesperado en cuanto a la persona de su cónyuge.
Asimismo, se presume a favor del encausado, que riela a la causa carta de ANTECEDENTES PENALES que dan fe que el encausado NO ha incurrido en ilícitos penales en oportunidades anteriores, lo cual hace presumir en su favor que NO tiene Antecedentes Penales ni policiales, que manchen su conducta anterior al hecho.
PENALIDAD
El artículo 407 del Código Penal, vigente para el momento en que ocurrieron los hechos, prevé una pena de DOCE (12) A DIECIOCHO (18) AÑOS DE PRESIDIO, para el que intencionalmente haya dado muerte a alguna persona, igual pena prevé el artículo 405 del citado Código actualmente vigente, para el tipo penal de Homicidio Intencional Simple, no obstante, aunado a este artículo nos conseguimos con circunstancias atenuantes contenidas en el artículo 68 del Código Penal derogado y en el actualmente vigente, el cual dispone que cuando alguno por error o por algún otro accidente, cometa un delito en perjuicio de persona distinta de aquella contra quien había dirigido su acción no se le imputarán las circunstancias agravantes que dimanen de la categoría del ofendido o lesionado o de sus nexos con éste, pero sí las que habrían disminuido la pena del hecho si lo hubiera cometido en perjuicio de la persona contra quien dirigió su acción.
Al respecto, al folio 36 (Segunda Pieza), cursa certificación de Antecedentes Penales, emanada de la Dirección de Prisiones del Ministerio del Interior y Justicia, en la cual se evidencia que el procesado JOSE ANTONIO GONZALEZ REYES, no presenta antecedentes penales, ni correccionales, por delitos cometidos, lo cual lo hace merecedor de la aplicación de la atenuante genérica, contemplada en los ordinales 2 º y 4° del artículo 74 del Código Penal Vigente para el momento en que ocurrieron los hechos y en la actualidad, el cual establece tanto en el Código Penal derogado como en el vigente: Artículo 74.- Se considerarán circunstancias atenuantes que, salvo disposiciones especiales de la ley, no dan lugar a rebaja especial de pena, sino a que se las tome en cuenta para aplicar esta en menos del término medio, pero sin bajar del límite inferior de la que al respectivo hecho punible asigne la ley, las siguientes: 1… Omissis...2ª No haber tenido el culpable la intención de causar un mal de tanta gravedad como el que produjo.” 3…Omissis...4ª Cualquiera otra circunstancia de igual entidad que a juicio del Tribunal aminore la gravedad del hecho.”
Con base a lo anterior, las circunstancias que a juicio de esta Sala aminora la pena son entre ellas: La buena conducta predelictual del culpado, la opinión favorable de las victimas indirectas, la oscuridad en que se encontraba el sitio del suceso el momento en que se produjo el hecho, la circunstancia de no haber testigos presenciales del hecho, así las cosas, tomando en consideración el error en la persona a quien se intentó dar muerte originalmente, y las circunstancias atenuantes descritas anteriormente, toda vez que la representación de la Vindicta Pública, no demostró a lo largo del proceso, el motivo que pudo haber tenido el acusado para causar la muerte a su cónyuge de manera intencional, ni se trajeron al proceso pruebas que pudiesen determinar con precisión la conducta intencional del hoy acusado en darle muerte a su cónyuge, asimismo, tomando en cuenta el contenido de los artículos 68 y 74, ordinales 2 y 4 ambos del Código Penal vigente para el momento en que ocurrieron los hechos, cuyos contenidos no han sido reformados hasta la presente fecha, encontrándose actualmente vigente, considera esta Sala Accidental que lo más ajustado a derecho es imponer una pena de DOCE (12) AÑOS DE PRESIDIO, por lo que en definitiva ésta será la pena aplicable al procesado JOSE ANTONIO GONZALEZ REYES, por la comisión del delito de HOMICIDIO INTENCIONAL SIMPLE CON ERROR EN PERSONA, previsto y sancionado en el artículo 407 del Código Penal vigente para la época en que ocurrieron los hechos, hoy artículo 405 eiusdem, en concordancia con las circunstancias atenuantes establecidas en los artículos 68, 74 ordinales 2 y 4 del Código Penal vigente en la oportunidad en que ocurrieron los hechos y que se encuentran vigentes en la actualidad, en perjuicio de la ciudadana CARMEN ZORAIDA SANCHEZ DE GONZALEZ, quien era en vida venezolana, fecha de nacimiento 13-05-1963, de 34 años de edad, para el momento en que ocurrieron los hechos, casada, de oficios del hogar, titular de la Cédula de Identidad Nº V- 9.532.680 y con domicilio en la Avenida Bolívar, casa Nº 9-57 de Tinaquillo Estado Cojedes.
Sentado lo anterior, la Sala estima igualmente que lo ajustado a derecho es declarar SIN LUGAR el recurso de apelación interpuesto por el defensor privado abogado Juan Francisco Morales Montagne, en contra de la sentencia dictada en fecha 30 de junio de 1999, por el Juzgado Segundo de Primera Instancia en lo Penal, Accidental de la Circunscripción Judicial del Estado Cojedes, CONFIRMA la sentencia dictada en fecha 30 de junio de 1999, por el extinto Juzgado Segundo Accidental de Primera Instancia en lo Penal de la Circunscripción Judicial del Estado Cojedes, en los términos expresados en la presente decisión, pero se MODIFICA la calificación jurídica de Homicidio Intencional, por Homicidio Intencional Simple con error en persona, previsto y sancionado en el Artículo 407 del Código Penal vigente al momento en que ocurrieron los hechos, actualmente artículo 405 de la mencionada Ley Sustantiva Penal, hoy vigente, en concordancia con las circunstancias atenuantes establecidas en los Artículos 68, 74, ordinales 2º y 4º todos del Código Penal vigente para la época en que ocurrieron los hechos y vigentes en la actualidad y en consecuencia CONDENA al ciudadano JOSE ANTONIO GONZALEZ REYES, venezolano, de 42 años de edad, de estado civil viudo, de profesión u oficio Camionero, hijo de José Antonio González Vilera y de Dilia Reyes de González, titular de la Cédula de Identidad N°. V- 5.208.923 y domiciliado en la Avenida Bolívar, cruce con la Calle Páez, Casa No. 9-57, de Tinaquillo, Municipio Falcón, del Estado Cojedes; a cumplir la pena de DOCE (12) AÑOS DE PRESIDIO, por la comisión del delito de HOMICIDIO INTENCIONAL SIMPLE CON ERROR EN PERSONA, previsto y sancionado en el Artículo 407 del Código Penal vigente para el momento en que sucedieron los hechos, hoy artículo 405 eiusdem, en concordancia con las circunstancias atenuantes establecidas en los Artículos 68, 74, ordinales 2º y 4º todos del Código Penal vigente en esa época y vigente en la actualidad, en perjuicio de su legítima cónyuge, quien respondiera en vida al nombre de CARMEN ZORAIDA SÁNCHEZ DE GONZÁLEZ, venezolana, fecha de nacimiento 13-05-1963, de 34 años de edad, para el momento en que ocurrieron los hechos, casada, de oficios del hogar, titular de la cédula de identidad Nº V- 9.532.680 y con domicilio en la Avenida Bolívar, casa Nº 9-57, Tinaquillo Estado Cojedes. Asimismo, se condena al acusado al pago de las costas procesales del artículo 34 del Código Penal. Y así se decide. Por cuanto el encausado se encuentra sustraído del proceso, en cumplimiento a lo establecido en el artículo 367, parte infine, del segundo aparte del Código Orgánico Procesal Penal vigente, se acuerda Oficiar a la Brigada de Captura del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas, a los fines de la detención del ciudadano JOSE ANTONIO GONZÁLEZ REYES. Respétese el lapso legal para el ejercicio del Recurso de Casación, vencido el cual de no hacerse efectivo, se ordena remitir la causa al Tribunal de Ejecución correspondiente Así se decide.
D I S P O S I T I V A

Por todas estas consideraciones suficientemente explanadas, esta Corte de Apelaciones en Sala Accidental, del Circuito Judicial Penal del Estado Cojedes, administrando Justicia, en nombre de la República Bolivariana de Venezuela y por autoridad de la Ley, DECLARA: PRIMERO: DECLARA SIN LUGAR el recurso de apelación interpuesto por el defensor privado abogado Juan Francisco Morales Montagne, en contra de la sentencia dictada en fecha 30 de junio de 1999, por el Juzgado Segundo Accidental de Primera Instancia en lo Penal, de la Circunscripción Judicial del Estado Cojedes. SEGUNDO: CONFIRMA la sentencia dictada en fecha 30 de junio de 1999, por el extinto Juzgado Segundo Accidental de Primera Instancia en lo Penal de la Circunscripción Judicial del Estado Cojedes, en los términos expresados en la presente decisión, PERO se MODIFICA la calificación jurídica de Homicidio Intencional, por Homicidio Intencional Simple con error en persona, previsto y sancionado en el Artículo 407 del Código Penal vigente al momento en que ocurrieron los hechos, actualmente artículo 405 de la mencionada Ley Sustantiva Penal, hoy vigente, en concordancia con las circunstancias atenuantes establecidas en los Artículos 68, 74, ordinales 2º y 4º todos del Código Penal vigente para la época en que ocurrieron los hechos y vigentes en la actualidad, . TERCERO: CONDENA al ciudadano JOSE ANTONIO GONZALEZ REYES, venezolano, de 42 años de edad, de estado civil viudo, de profesión u oficio Camionero, hijo de José Antonio González Vilera y de Dilia Reyes de González, titular de la cédula de identidad N°. V- 5.208.923 y domiciliado en la Avenida Bolívar, cruce con la calle Páez, casa No. 9-57, Tinaquillo, Municipio Falcón, del Estado Cojedes; a cumplir la pena de DOCE (12) AÑOS DE PRESIDIO, por la comisión del delito de HOMICIDIO INTENCIONAL SIMPLE CON ERROR EN PERSONA, previsto y sancionado en el Artículo 407 del Código Penal vigente al momento en que ocurrieron los hechos, actualmente artículo 405 de la mencionada Ley Sustantiva Penal, hoy vigente, en concordancia con las circunstancias atenuantes establecidas en los Artículos 68, 74, ordinales 2º y 4º todos del Código Penal vigente para la época en que ocurrieron los hechos y vigentes en la actualidad, en perjuicio de su legítima cónyuge, quien respondiera en vida al nombre de CARMEN ZORAIDA SÁNCHEZ de GONZÁLEZ, venezolana, fecha de nacimiento 13-05-1963, de 34 años de edad, para el momento en que ocurrieron los hechos, casada, de oficios del hogar, titular de la cédula de identidad Nº V- 9.532.680 y con domicilio en la Avenida Bolívar, casa Nº 9-57, Tinaquillo Estado Cojedes. Asimismo, se condena al acusado al pago de las costas procesales del artículo 34 del Código Penal. Y así se decide. CUARTO: Por cuanto el encausado se encuentra sustraído del proceso, en cumplimiento a lo establecido en el artículo 367, parte infine, del segundo aparte del Código Orgánico Procesal Penal vigente, se acuerda Oficiar a la Brigada de Captura del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas, a los fines de la detención del ciudadano JOSE ANTONIO GONZÁLEZ REYES, quienes deberán garantizar su integrad física, de conformidad con la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, Leyes Especiales y Tratados internacionales sobre Derechos Humanos reconocidos y suscritos validamente por la República. Así se decide. QUINTO: Respétese el lapso legal para el ejercicio del Recurso de Casación, vencido el cual de no hacerse efectivo, se ordena remitir la causa al Tribunal de Ejecución correspondiente. Así se decide.
Publíquese, regístrese, y notifíquese a quien corresponda. Déjese copia certificada de la presente decisión.
Dada, firmada, sellada en la Sala Accidental de la Corte de Apelaciones del Circuito Judicial Penal del Estado Cojedes, a los diez (10) días del mes de octubre de dos mil siete (2007). Año 197° de la Independencia, 148° de la Federación.

SAMER RICHANI
EL PRESIDENTE DE LA SALA



ANA M. BOSCAN FLORES EGLEE SUSANA MATUTE D
JUEZA (PONENTE) JUEZA


LA SECRETARIA DE SALA
ETHAIS SEQUERA ARIAS


En la misma fecha se publicó la presente decisión siendo las (10:00 a.m) horas.-


LA SECRETARIA DE SALA
ETHAIS SEQUERA ARIAS


CAUSA N° 249-02
SRS/ESMD/ABF/esa.-